La agorafobia

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La agorafobia o el miedo a los espacios abiertos, y por extensión a otros espacios de los que puede resultar difícil escapar o recibir ayuda (grandes almacenes, ascensores, etc). Se incluye no solo los temores a lugares abiertos, sino también otros relacionados con ellos como temores a las multitudes y a la dificultad para poder escapar inmediatamente a un lugar seguro (por lo general el hogar). Abarca el temor a salir del hogar, a entrar en tiendas o almacenes, a las multitudes, a los lugares públicos y a viajar solo en trenes, autobuses o aviones.

De manera que muchos pacientes manifiestan “miedo a poder desmayarse si están en un centro comercial con mucha gente o si van solos por la calle” “miedo a encontrarse mal y no tener ayuda” “el miedo a tener esas sensaciones de ansiedad: dificultad para respirar, sudores etc”. Pensamientos de que algo les va a pasa, de que se van a encontrar mal y no van a poder escapar de la situación, etc. Ante la presencia de estos miedos y pensamientos tienden a evitar cualquier situación en la que anticipen peligro o la posibilidad de que ocurra lo que temen. Con estas respuestas de evitación consiguen mediante reforzamiento negativo una disminución de su miedo, de los síntomas físicos, incluso de los pensamientos anticipatorios sin embargo, a medio y largo plazo cada vez estos pensamientos y miedos aparecen más, y se extiende a más situaciones (los medios de transporte, centros comerciales, sitios abiertos etc) llegando un momento en el que viven continuamente en “su zona de confort” o “su zona de seguridad” no saliendo de casa. Ahí se sienten más seguros dejando de lado toda su vida.

Ya que su vida está fuera de esa zona de confort. Esta estrategia de evitación tiene un elevado coste: pierden el núcleo social, ya no quedan con los amigos. No realizan actividades de ocio: como puede ser salir a hacer deporte, ir a clases de baile o lo que les gustara hacer. A sus familiares cada vez los ven menos, a no ser que ellos vayan a casa. A nivel laboral, muchos piden la baja laboral, privándose de desempeñar su trabajo.

Muchos pacientes cuando llegan a mi consulta, tras mucho tiempo con un patrón de evitación, manifiestan sentirse “observadores de su propia vida y no los protagonistas de la misma”. ¿Cómo volver a ser el protagonista de su propia vida?

Podríamos establecer cierta comparación con aprender a nadar. Si la persona se pone en el bordillo de la piscina, mira el agua, mete un pie, piensa que se va a cansar, a ver si se queda sin respiración o si se ahoga, y desde ahí observa día tras día la piscina pero sin meterse en el agua. Parece que el bordillo fuera su zona de seguridad. ¿Qué pasaría? ¿Sería posible que aprendiera a nadar? Con total seguridad parece imposible que aprenda a nadar si no se tira a la piscina, aun con todas las sensaciones y pensamientos que le vengan justo cuando está ahí en el bordillo a punto de meterse en el agua. No es posible aprender a nadar sin sentir ese miedo a si se queda sin respiración, o si traga agua y lo pasa mal, o si se cansa y aun con esas sensaciones meterse en el agua. Del mismo modo parece imposible llegar a ser el protagonista de tu vida, sin sentir ese miedo a salir de casa, o estar en un centro comercial etc y aun con ese miedo y los pensamientos que se cuelen en ese momento empezar a hacer esas cosas que te acercan a ser tú, a ser ese protagonista de tu vida, aprendiendo a llevar el poder, a llevar las riendas de tu vida y que no sean tus pensamientos o emociones las que estén al mando.

Muchos de estos miedos, pensamientos pueden ser aprendidos a raíz de alguna experiencia previa o situación donde se hayan experimentado sensaciones, miedos similares. De manera que ante un contexto similar, por el calor, la cantidad de gente, porque sea abierto, o cerrado….pueden aparecer dichas sensaciones/pensamientos. Esto no es algo que decidamos, sino que cuando nos queremos dar cuenta ya están en nosotros dichas sensaciones o pensamientos. Lo que si podemos decidir es qué hacemos cuando esas sensaciones o pensamientos aparecen, les damos el poder y comenzamos a evitar situaciones estando más cerca de ser meros observadores de nuestra vida, o decidimos llevar el mando y hacer aquello que nos aproxime a ser los protagonistas de la misma: quedar con amigos, ir a un centro comercial, salir de casa, montar en autobús, etc.

No significa que este camino sea algo fácil, y más cuando este patrón de evitación lleva mucho tiempo en la vida de una persona. Es un proceso de aprendizaje, a lo largo del cual aprender a responder ante estos miedos, sensaciones, pensamientos de una forma diferente a evitarlos en aras de volver a ser el protagonista de tu vida. Si estas en esta situación y quieres volver a ser el protagonista de tu vida, ¿te das la oportunidad de iniciar este aprendizaje con cualquier de nuestros profesionales y que éstos te ayude y te guíe en este camino?

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