Efectos de las medidas sanitarias contra la COVID-19

confinamiento

Uso de la mascarilla, efectos y consecuencias

 

Tras seis meses desde el inicio del confinamiento hemos tenido que adaptarnos progresivamente a las medidas que se han ido presentando para combatir la transmisión del coronavirus. Estás medidas han irrumpido de lleno en nuestras vidas, muchas de ellas para quedarse largo tiempo.

La incertidumbre sobre todo este proceso ha propiciado multitud de síntomas emocionales y reacciones muy diferentes unas de otras. Una de las medidas que llegó para quedarse fue el uso de la mascarilla. Una medida incorporada ya a nuestra “normalidad” que puede tener
efectos y consecuencias sobre nuestra salud física y emocional.

En primer lugar, no deja de ser un nuevo hábito al que no estamos acostumbrados y por tanto como cualquier nuevo aprendizaje lleva un tiempo de adaptación al mismo. Ante ese nuevo hábito las reacciones emocionales pueden ser de extrañeza, incomodidad y rechazo. Emocionales válidas y reconocibles a nuestro alrededor e incluso en uno mismo.

El uso de la mascarilla interfiere en el proceso de la comunicación produciendo dificultades a la hora de transmitir y recibir mensajes, así como, limitando una gran parte de información comunicativa como es la comunicación no verbal: todo el mundo gestual que da sentido
completo al mensaje.

La respiración es otro sistema de los que se ve afectado con las mascarillas. No sólo encontramos consecuencias a nivel físico, sino que, puede aparecer ansiedad derivada de la sensación de ahogo provocada por la limitación a la hora de respirar.

Es importante atender a las emociones que sentimos, pues siempre nos dan información sobre nosotros mismos. Escucharnos es el primer paso para encontrar una solución a nuestras dificultades emocionales. Así mismo, es necesario que seamos conscientes de los pensamientos que nos genera esta situación. Se ha demostrado que según como pensamos sobre las situaciones así vamos a sentirnos y así vamos a actuar.

Si queremos generar emociones más equilibradas, tenemos que revisar el contenido de nuestros pensamientos. Podemos realizar un ejercicio de pensamientos sobre esta situación donde nos digamos que la mascarilla es una ayuda importante para evitar la transmisión del
virus, estamos cuidado nuestra salud y la de los demás con un pequeño gesto que puede tener grandes consecuencias. La ansiedad es un mecanismo de supervivencia cuyos síntomas físicos se parecen a los del ahogamiento o ataque al corazón, pero son solo sensaciones que no van a llevar a provocarnos la muerte. Si bien existe una dificultad al respirar, son instrumentos fabricados específicamente para cuidar la salud por lo que no van a hacer peligrar mi vida. Pensando de una manera más realista sobre las situaciones podremos sentirnos mejor al
respecto.

En cuanto a la comunicación, al carecer de la parte no verbal necesitamos un apoyo con gestos en brazos, manos e incluso ser más específico en lo que se dice pues la persona que te escucha no puede ver la intención en tus gestos de la cara. Apoyar nuestro discurso con frases aclaratorias de la intención ayudarán a que la comunicación pueda ser efectiva.

No olvidar que todo proceso conlleva su tiempo y que, hasta donde sabemos, esta situación tendrá su fin en algún momento. Sin embargo, no esperes a que el tiempo pase para consultar cualquier dificultad emocional derivada de esta situación.

Recomendamos seguir las indicaciones del gobierno y la OMS y consultar a los profesionales de la salud antes de tomar medidas individualizas. Algunos casos con alteraciones físicas están exentos de llevar la mascarilla, únicamente tras la recomendación del  profesional médico adecuado.

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