El camino de la terapia

psicologos en Valladolid

Antes de acudir a un profesional de la psicología son muchas las cuestiones, dudas e incluso ideas preconcebidas que pueden aparecer. Aunque la psicología ya no es una ciencia tan joven, sigue existiendo cierto estigma en torno a lo que se hace en consulta, lo que es la evaluación e intervención propiamente dichas.

La psicología aparece con el objetivo de estudiar la mente humana y todos sus procesos: la conducta, la emoción, el pensamiento… para así poder intervenir en las problemáticas que de ella se derivan.

Algunas de las ideas que todavía aparecen en la sociedad actual pasan por la no creencia en la efectividad de la psicología, el poder de los psicólogos para leer la mente o psicoanalizar o que con sólo acudir a consulta ya se va a conseguir mejorar. 

Existen muchas más ideas preconcebidas y erróneas sobre nuestro cometido, pero me gustaría centrarme en la última que he  mencionado: la mejoría espontánea. Algo que siempre comentamos en la primera toma de contacto con el paciente es la necesidad de la implicación del mismo en la terapia. Los psicólogos disponemos de herramientas que permiten modificar aspectos de la persona que no están siendo adecuados para ella misma, pues existe algún malestar emocional por el que se ha demandado la ayuda. Esas herramientas no son varitas mágicas que consiguen que la persona salga de la sala renovada por completo. Son herramientas que el paciente tiene que poner en marcha en su vida diaria. Como cualquier aprendizaje, la psicología, necesita de un entrenamiento y práctica que el paciente ha de realizar por su cuenta con la guía del psicólogo en las sesiones semanales.

Imaginad que nos están enseñando a montar en bici, y nos lo explican de palabra: hay que subirse al sillín, poner las manos en el manillar, y subir primero un pie a un pedal y luego el otro mientras empujamos con el primer pie el pedal y miramos hacia el frente intentando guardar el equilibrio. Nos dan esas explicaciones, pero nunca subimos a la bici, hasta que un día por fin nos subimos y ponemos en marcha las enseñanzas. ¿Qué es lo que previsiblemente ocurrirá cuando una persona sube por primera vez sólo con enseñanzas teóricas? Es muy probable que la primera vez se caiga, incluso la tercera o la quinta. Pero por medio de la práctica irá aprendido a materializar esas enseñanzas y ponerlas en marcha. A unas personas les costará menos aprender y a otras les costará un poco más.

Este ejemplo con la bicicleta nos sirve para entender que aprender a hacer las cosas de forma diferente a cómo lo estábamos haciendo, es algo que nos va a costar pero que por medio de la práctica conseguiremos ir entrenando al cerebro y podremos conseguir las metas que nos proponemos.

El cerebro humano es susceptible de cambios durante toda la vida, las neuronas se siguen regenerando a cualquier edad por lo que se crean y se destruyen conexiones desde que nacemos hasta que fallecemos (siempre que el cerebro no esté afectado por alguna enfermedad o accidente). 

El camino de la terapia no es un camino recto desde la salida hasta la meta. Embarcarse en una terapia psicológica conlleva irremediablemente pasar por momentos de mucho avance en los que notemos una gran mejoría de las dificultades presentadas, momentos en los que parece que volvemos a tropezar con la misma piedra o momentos en los que parece que nos estamos quedando en el mismo lugar sin avanzar, pero sin retroceder. Ese es el verdadero camino de la terapia. Cuesta entender cuando se empieza a ver la mejoría que se pueda volver a estar tan afectado como al principio, pero eso no hay que verlo como un fracaso o una marcha atrás, hay que verlo como otra oportunidad de poder practicar lo aprendido y asegurar ese aprendizaje. ¿Cuántas veces cometimos el mismo fallo al hacer una ecuación de matemáticas por más que lo hubiéramos practicado? Nos equivocaremos una y mil veces, pero es seguro que cuanta más implicación haya y más entrenamiento se realice, la probabilidad de llegar a la meta aumentará.

Si estás pasando por una etapa en la que no sabes gestionar por tu cuenta, o llevas mucho tiempo encontrándote mal contigo mismo y/o con los demás, cualquier momento es bueno para pedir ayuda y ser el que lleva el timón de tu propio crecimiento personal. 

¿Te atreves a coger las riendas de tu vida?

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