El derecho a la educación inclusiva

escuela inclusiva
Por qué debemos garantizar el cumplimento del derecho de los estudiantes a la educación inclusiva

Naciones Unidas empezó a trabajar, a principio del presente siglo XXI, sobre un tratado internacional que sirviera como eje al derecho a la educación inclusiva. No como estrategia de inclusión o integración de la discapacidad, sino en el verdadero sentido de una escuela capaz de ofrecer una respuesta diversificada al servicio de la hetegoneidad natural de todos los estudiantes.

1. Porque es la única forma de ofrecer una educación de calidad que garantice a cada alumno alcanzar su máximo potencial.

2. Porque los estudios e investigaciones en neurociencias ponen de manifiesto que los cerebros de las personas son diferentes y que su funcionamiento también lo es (diferentes estilos de aprendizaje, modos de procesar la información, etc.) y la educación inclusiva (en los términos descritos en esta comparecencia) garantiza la adaptación de la educación de forma individualizada y personalizada a estas diferencias. Esta adaptación podría relacionarse con la no aparición de desmotivación, dificultades de autoestima, seguridad, ansiedad, agobio e incluso deterioro cognitivo.

Como señala el que fuera Jefe de Neuropediatría del Hospital Clínico Universitario San Carlos de Madrid, miembro del Consejo Superior de Expertos en Altas Capacidades, Dr. Jaime Campos Camprodón: «tienen un cerebro diferente, procesan la información de forma diferente, almacenan la información de forma diferente, y lo más importante, recuperan la información de forma diferente” y, por tanto: “piensan, comprenden, y conocen de manera diferente cuantitativa, pero, sobre todo cualitativamente respecto a los aprendices típicos»).

3. Porque si no garantizamos que se realice una evaluación mutidisciplinar o diagnóstico clínico por profesionales especializados no se estarán detectando las verdaderas necesidades educativas. Y con ello las adaptaciones metodológicas y de contenido no serán las adecuadas para garantizar el verdadero acomodo de la escuela a las necesidades del niño. Y volvemos así al punto de partida: adaptaciones que no garantizan la aparición de problemática o patología (ansiedad, sufrimiento, deterioro cognitivo…)

4. Porque con una educación inclusiva garantizada por ley según los términos mencionados a lo largo de la comparecencia se produciría una reducción de los índices de fracaso escolar.

5. La inclusión implica la posibilidad de que todos los estudiantes se sientan valorados, respetados, incluidos y escuchados. Promueve medidas para prevenir el abuso y el bullying. La inclusión asume un enfoque individualizado a los estudiantes.

6. Dinamiza la renovación pedagógica tanto del centro como del profesorado.

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