Evaluación e intervención de déficit de atención con hiperactividad

déficit de atención con hiperactividad

Los niños/as pueden manifestar un déficit en la capacidad atencional (no prestan atención a los detalles, cometiendo errores por  descuidos, dificultad para mantener la atención en las actividades que realizan, parece que no escuchan cuando les hablamos, se distraen fácilmente, dificultad para organizar las tareas o actividades, etc. Manifiestan hiperactividad (exceso de movimientos, se levantan del asiento en clase o cuando ejecutan tareas escolares, hablan en exceso, etc). Y conductas impulsivas (responden antes de que terminen de expresarle la pregunta, dificultad para guardar el turno, interrumpen, etc).

 

 

Evaluación

 

A lo largo de la evaluación, dado que la conducta del niño/a se da en la interacción en un contexto, es importante recoger información tanto del niño/a como de dicho contexto. Es decir, cómo los demás responden al comportamiento del niño/a. Siendo importante la información:

 

De los padres

 

  • Cuál es el comportamiento que observan los padres del niño/a : “no para quieto”, “se distrae constantemente” “se mete con sus hermanos” “actúa impulsivamente, cambiando constantemente de una a otra tarea” etc.
  • Qué hacen los padres cuando sus hijos/as actúan así: gritan, les repiten una y otra vez las cosas que tienen que hacer, emplean un tono elevado y negativo, les hacen reproches, les comparan con sus hermanos. Les castigan. Es importante ver a qué emociones de los padres están obedeciendo estas conductas (enfado, frustración al ver que no les hacen caso, rabia, agobio, agotamiento, etc.) y sobretodo qué están consiguiendo al actuar así ante el comportamiento de los hijos/as. Generalmente pretenden que dejen de distraerse, que se centren, que no se muevan, que les obedezca, etc. Y con esa conducta paterna no solo no lo consiguen sino que incluso están manteniendo la conducta inadaptada de su hijo/a mediante la atención que con su conducta les aportan. Por lo tanto fomentan la conducta que quieren eliminar, con ello más frustración para los padres, más agotamiento, más choque con los hijos/as, etc.

 

De los profesores

 

  • Cuál es la conducta que observan los profesores en clase. Según la edad del niño/a el comportamiento que observan será diferente. Así generalmente destacan: “niños/as que empujan a sus compañeros excesivamente, se pelean, rompen el material escolar, no atienden, es como que están en su mundo, se distraen con cualquier cosa, hablan con el compañero, se levantan del asiento, interrumpen constantemente las explicaciones del profesor/a, etc”.
  • Cómo reaccionan los profesores ante dicho comportamiento del niño/a. Es bastante frecuente que finalmente acaben atendiendo el
    comportamiento desadaptativo de niño/a mediante gritos, repeticiones, recriminaciones, castigos, etc. No prestando atención a la conducta del niño/a cuando es adaptativa.

 

Del niño/a o adolescente

 

  • Hay que realizar un análisis funcional del comportamiento del niño/a: cuáles son las emociones, pensamientos que le invitan a actuar de esa manera: pegando, distrayéndose con cualquier cosa, cambiando de actividad, levantándose del sitio, etc. En ocasiones manifiestan sentirse aburridos en el colegio y frente a las tareas escolares, ante este aburrimiento buscan la distracción mediante actividades que en ese momento son más gratificantes para ellos/as de forma inmediata: hablar con el compañero, pensar en el juego que van a jugar después, dibujar en vez de atender al profesor, etc. En otros casos, dicen necesitar levantarse, moverse, “ganas de moverse” entonces se levantan, van a otra habitación de la casa, etc. O siente “ganas de hablar” entonces interrumpen a los demás, o “ganas de hacer algo” y lo hacen sin esperar su turno, etc. Con todas estas conductas de forma inmediata consiguen gratificación, eliminación de las sensaciones que están experimentando. Sin embargo, a medio y largo plazo tienen un coste elevado: malos resultados académicos (fallos tontos por despistes, no se enteran de lo que dice el profesor, no terminan deberes en clase, se quedan sin recreo o tiene que hacerlos en casa, no teniendo tiempo para otras actividades más placenteras, etc). Distancia o rechazo de los compañeros/as en algunos casos. Más conflictos o discusiones con profesores, padres. Etc.

 

Toda esta información se recoge mediante

 

  • Entrevista con padres, los niños/as y siempre que sea posible con los profesores.
  • Diferentes cuestionarios tanto para los padres, profesores y para el niño/a.
    En el caso de los niños/as, se pasan diferentes pruebas: de inteligencia, atencional, de lecto-escritura, de habilidades sociales entre otras.
  • Registro observacional del niño:
    • observación de su comportamiento en sesión mediante la ejecución de
      diferentes tareas: ver un vídeo, dibujos, tareas escolares, etc.
    • observación de grabaciones hechas por los padres de la conducta de los
      hijo/as en diferentes momentos del día: haciendo los deberes, viendo la
      televisión, jugando algún juego, etc.

 

A lo largo del tratamiento es importante el trabajo

 

  • Los padres: para que aprendan a responder a sus emociones de una forma más  útil en la dirección de dar pasos que les aproximen a contribuir al hijo que quieren crear. Es decir, que el niño/a aprenda límites, niño independiente, con estrategias para gestionar sus propias emociones. No atendiendo las conductas que quieren que desaparezcan y fortalecer o propiciar el aprendizaje de conductas más adaptativas en el niño/a.
  • Los profesores: para que también lleven a cabo otras conductas ante el comportamiento del niño/a. Que no atiendan el comportamiento a disminuir o eliminar. Potenciar el refuerzo y la atención de las conductas adaptativas que el niño/a hace en el aula. Marcar consecuencias. Motivar a los niños/as a actuar en dirección a valores. En ocasiones, requiere la realización de adaptaciones curriculares en base las características y necesidades de los niños/as.
  • En los niños/as:
    • Aprender a responder ante sus emociones (aburrimiento, ganas de moverse, de tocar, de hablar, el enfado, etc) de forma que sean ellos quienes llevan el mando y no sus propias emociones. Entrenamiento en autocontrol emocional. Entrenamiento en reducir conductas impulsivas. Entrenamiento en Focalizar la atención en lo que en cada momento es importante.
    • Aprender a marcar una distancia con dichas sensaciones, emociones.
    • Conectar su comportamiento con sus valores, con todo aquello que sea importante para el niño. Generando así la motivación para el cambio. Que no sea algo impuesto sino elegido en función de lo que quieren conseguir o qué clase de niño/a quiere ser (valiente, responsable, que ayuda, que tiene muchos conocimientos y luego enseña a otros, etc.).

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