La pandemia de la COVID-19, los divorcios y las crisis de pareja

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La lista de consecuencias negativas que está dejando la pandemia de la COVID-19, es sabido por todos que es muy larga: está afectando a la salud física y mental, los negocios se están cerrando, hay una saturación constante de los hospitales…pero, ¿qué impacto tiene en nuestras parejas?

 

Impacto en las parejas

Según el Consejo General del Poder Judicial (CFPJ) en 2020 han descendido el número de demandas para llevar a cabo una disolución matrimonial, sufriendo una reducción global del 13,3% con respecto al año anterior.

¿Esto es un dato positivo? ¿muestra la realidad de nuestros días? ¿No hacer oficial un divorcio implica que no se estén produciendo problemas de pareja? No siempre. Primero habría que analizar las causas ya que, por ejemplo, la suspensión de los procesos judiciales o los problemas laborales provocados por la crisis de la COVID-19, que pueden implicar una dificultad económica, hacen que la decisión de romper una pareja quede en segundo plano. Porque sin duda, el confinamiento, los cambios y las restricciones, nos han pasado factura a nivel individual pero también a nivel de pareja.

Ha sido un año de estar mucho tiempo en casa lo que ha supuesto que en muchos casos, las personas se hayan sentido agobiadas en su propio hogar. El teletrabajo ha implicado, en la mayoría, trabajar más horas y además tener en el mismo espacio físico tanto la oficina como la vivienda. Ha sido un tiempo de cambiar rutinas, de adaptarse a las limitaciones y ver reducidos a la mínima expresión los momentos de ocio y de compartir con personas fuera de nuestro núcleo de convivencia. Sin olvidar, el hecho de enfrentarnos a padecer o conocer a personas que están sufriendo la enfermedad, además de la cantidad elevada de fallecimientos que esta pandemia está provocando.

Quien más y quien menos ha tenido su dosis de estrés. Y todo esto, sin duda, ha afectado a las parejas. Pasar tanto tiempo en casa, compartir espacio para trabajar y habitar, conciliar con los cambios constantes y los largos meses en los que los hijos han estado en casa 24 horas sin acudir al colegio… ha puesto a prueba la convivencia, los roces y el estilo de vida de muchas parejas. Ha sido tiempo de compartir dificultades que han escapado de nuestro control. Y también ha sido tiempo de poner a prueba las relaciones a distancia, cuyos miembros han tenido que pasar más tiempo del habitual sin verse por cierres perimetrales e imposibilidad de viajar.

Todo esto, en muchos casos, ha puesto de relieve una problemática, más o menos evidente, que se podía estar dando en la pareja. Entre otras cosas, cuando la convivencia se vuelve difícil, cuando nos hablamos el uno al otro desde el reproche continuo, cuando se reducen las muestras de cariño y se limitan los encuentros sexuales o cuando dejamos de buscar tiempo de calidad juntos…

En definitiva, cuando el coronavirus ha detonado una crisis, puede ser el momento para buscar ayuda y acudir a terapia de pareja.

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