Manejo de gestión emocional en la infancia

psicologo valladolid

Fomento de la inteligencia emocional

La inteligencia emocional se puede definir como la capacidad que tenemos para gestionar, comprender y manejar nuestras emociones. Esto favorece nuestra calidad de vida y también las relaciones con los demás.

Aspectos importantes a trabajar en la inteligencia emocional:

  • Reconocer nuestras propias emociones
  • Autoanálisis: aprender a evaluar nuestras emociones, ser capaces de identificarlas. Marcar distancia de ellas. Observarlas como una parte más de nosotros mismos.
  • Regulación emocional: no dejarnos llevar por nuestras emociones sino elegir como responder llevando nosotros el mando y no dándoselo a nuestras emociones. Siendo conscientes de las consecuencias de actuar de un modo o de otro.
  • Empatía: capacidad para reconocer las emociones de los demás, y su punto de vista frente a una determinada situación.

Destacando así:

  • Percepción emocional: referida a la habilidad para identificar y reconocer mediante las diferentes manifestaciones emocionales (movimientos del cuerpo, expresión facial y tono de voz), los propios sentimientos y los de los demás.
  • Facilitación o asimilación emocional: es la habilidad para tener en cuenta las emociones a la hora de razonar o solucionar alguna situación.
  • Compresión emocional: es la habilidad para etiquetar las emociones, reconocer el cambio de unos estados emocionales a otros, interpretar el significado de las emociones. Conocer que activa esas emociones y también las consecuencias de las acciones posteriores.
  • Regulación emocional: la habilidad de estar abierto a los sentimientos (positivos y negativos) y llevar a cabo estrategias de  regulación emocional adaptativas tanto a nivel intrapersonal como interpersonal.

A la hora de fomentar la inteligencia emocional en niños/as, se trabaja mediante diferentes técnicas, estrategias, juegos, metáforas, que potencien el aprendizaje de los aspectos indicados con anterioridad. Siendo importante:

  • Que sean observadores de sí mismo, para que sean conscientes de qué están sintiendo, que se den permiso a sentirlo sin juzgase, sino normalizando que como humanos todos tenemos emociones, y que éstas van fluctuando. No siempre sentimos lo mismo. Unas emociones van y otras vienen. Es importante que las identifiquen, se den permiso para sentirlas, las observen, les hagan hueco y dejen
    que fluyan.
  • Regulación emocional: que elijan ellos como responder a sus emociones, no que sean sus emociones las que llevan el mando. Que respondan en aras a seguir  cuidando aquello que es importante para ellos.
    Ejemplo: si un niño insulta a otro, este puede sentir enfado, si actúa desde el enfado puede pegar al otro niño, insultarle también. Esto dará lugar a más conflicto, a castigo por parte de la profesora y de los padres cuando llegue una nota con lo ocurrido a casa. Sentirse luego mal consigo mismo al verse con distancia actuando así. También ante ese mismo enfado, puede respirar hondo, identificar esa emoción, notarla, observarla (incluso se le puede dar un nombre o una forma, ubicar donde lo siente: es como un volcán que me sube por el pecho) permitirse tenerla y pararse a elegir cómo quiere responder, si lleva el mando, y no le insulta ni le pega en aras a ser ese niño educado y respetuoso que quiere ser. No pegar, no insultar tendrá un tipo de consecuencias diferentes: no castigo por profesor, ni por padres. El otro niño no se sentirá mal dado que no le insulta ni pega. Bienestar consigo mismo, ya que le gusta más esa foto del él como niño respetuoso que como niño agresivo.

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