¿Qué tipo de adulto quieres que sea tu hijo?

psicología infantil

El proceso de maduración que empieza desde que nacemos se ve influido en gran medida por el contexto en el que nos encontramos: nuestra familia de origen en primera instancia, grupo de iguales, contexto escolar… 

Las primeras figuras de apego, los padres, son los primeros modelos que tenemos sobre la conducta: de ellos aprendemos lo que está bien y lo que está mal, lo que se puede y lo que no.  La forma en que nos enseñan desde pequeños se denomina estilos educativos y condicionan enormemente quiénes seremos en la edad adulta. Habitualmente hablamos de cuatro tipos de estilos educativos, que, según sus características, provocarán en el niño un desarrollo distinto a los demás. Estos estilos educativos son:

Estilo autoritario: 

Se caracteriza por ser una educación basada en normas abundantes y rígidas, con exigencias desmedidas sin razonamiento, donde los castigos prevalecen sobre los premios, las críticas al niño están a la orden del día y donde los adultos carecen de control de impulsos por lo que no dialogan ni negocian. 

El estilo autoritario conlleva una serie de riesgos para el hijo, pues le estamos enseñando que no hay cabida al error, que hay que ser siempre perfecto, que no se valoran los logros conseguidos pues es una obligación por su parte y que por más que haga, los padres nunca van a ceder ni dar lugar a una conversación en la que el hijo se sienta escuchado y se tengan en cuenta también algunos de sus deseos siempre que sean razonables.

 Los niños que crecen en este ambiente desarrollan conductas de rebeldía, pues sienten indefensión o impotencia ante la situación de rigidez de normas; otro de los riesgos es que se conviertan en adolescentes y adultos que mienten o huyen de las situaciones que saben que les conllevarán consecuencias negativas no deseables; por la escasa valoración de los éxitos y sólo dar importancia a los errores castigándolos, es posible que la baja autoestima y autonomía sean valores que pasen a formar parte de forma de ser y actuar. Son niños, adolescentes y más tarde adultos inseguros donde no existe apenas iniciativa por las altas expectativas de fracaso que los padres ponen en ellos. Por último, también pueden aparecer conductas agresivas o de sumisión hacia las figuras de autoridad.

Estilo permisivo:

En este estilo educativo, los padres no utilizan normas y en el caso de tenerlas, no las aplican. Existe mucha flexibilidad en horarios y rutinas. Los padres evitan cualquier confrontación por lo que terminan cediendo y dejando hacer a los niños lo que quieren. Delegan en otros la educación de sus hijos y no existen premios o castigos por lo que los modelos de referencia son inexistentes.

Los riesgos del estilo permisivo son: aumento de la inseguridad e inconstancia de los pequeños, baja confianza en ellos mismos, bajo rendimiento escolar, baja tolerancia a la frustración y cambios en el humor frecuentes.

Los niños con padres permisivos aprenden a crecer en un ambiente donde no se les reconoce ni lo bueno ni lo malo por lo que no desarrollan confianza en ellos mismos y se sientes inseguros. No desarrollan capacidad de esfuerzo puesto que consiguen siempre lo que quieren fácilmente por ese miedo de los padres a la confrontación. Son niños que posiblemente crezcan sin tolerar un no por respuesta o que las cosas no sean como ellos quieren, factores importantes para ser adultos maduros y competentes.

Estilo sobreprotector 

Los padres sobreprotectores no utilizan muchas normas o no las aplican al considerar que los hijos no están preparados. Les conceden todos sus deseos con excesivos premios y escasos castigos. Justifican o perdonan todos los errores e intentan evitarles todos los problemas.

Los riesgos que conlleva este estilo son: que los niños crezcan siendo totalmente dependientes por miedo a su propia autonomía, con escaso autocontrol, baja tolerancia a la frustración, son niños con una baja autoestima y con actitudes egoístas.

Los niños deben aprender a equivocarse y remediar los errores, pero en este estilo los padres no dan cabida a ese aprendizaje por su cuenta por lo que crecen siendo inseguros. Al siempre obtener lo que quieren y no ver las consecuencias a sus actos equivocados, desarrollan un carácter de no aceptar que las cosas no salgan como ellos quieran, con actitudes egoístas. La baja autoestima e inseguridad aparece por la sobreprotección de los padres que no les dejan aprender por su cuenta y con su propia autonomía

Estilo asertivo

En el estilo asertivo, los padres proponen normas adecuadas a la edad. Hacen un uso razonable de los premios y castigos. Refuerzan verbalmente las conductas adecuadas. Estimulan la autonomía e independencia y usan el diálogo y la negociación.

Los niños que se desarrollan en un ambiente asertivo se convierten en adolescentes y adultos con buen nivel de autoestima y del sentido de la responsabilidad, aprenden a tomar decisiones, a socializar y a respetar las normas.

Si queremos que nuestros pequeños se conviertan en adultos asertivos, es importante que analicemos qué tipo de estilo educativo estamos aplicando y, en el caso de no ser el adecuado, buscar formas de aprender a aplicar las enseñanzas correctas. Nunca es tarde para aprender a enseñar a nuestros hijos y adquirir herramientas que nos ayuden a que sea de manera asertiva. 

La importancia de ser buenos modelos en la educación de nuestros hijos se ve justificada en los riesgos que un estilo educativo inadecuado puede tener en el proceso de maduración para la vida adulta.

Si no sabes cómo modificar aspectos de los estilos educativos que no están funcionando para que tus hijos se conviertan en lo que deseas que sean, nosotras podemos ayudarte. Desde la psicología evolutiva se estudia el desarrollo mental desde el nacimiento hasta la vida adulta, aplicando técnicas que modifican las conductas inadecuadas tanto de los padres como de los hijos. ¡Anímate a seguir aprendiendo!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

siete − 3 =