Resiliencia infantil ante la crisis del COVID-19

RESILIENCIA INFANTIL ANTE LA CRISIS DEL COVID-19

¿Cómo van a sobrellevar mis hijos esta situación? ¿Van a tener secuelas tras el confinamiento?
Seguro que muchos habéis tenido estas semanas de confinamiento preocupación por la salud emocional de vuestros pequeños,  pareciendo en vuestras mentes dudas acerca de si esta situación va a suponer algún tipo de trauma para ellos.

 

#quédateencasa

Llevamos ya unas semanas haciendo uso de la frase #quédateencasa y hemos podido ya observar como nuestro nivel emocional no es el mismo desde que empezamos (hablando de forma generalizada). Es probable que la primera semana hubiera un cierto grado de irrealidad e incertidumbre, seguido de miedo por la situación en la que nos encontramos. Es posible que hayamos comprobado en nosotros mismos como nuestra propia curva emocional va variando según pasan los días. Es completamente normal que exista esa variabilidad y que existan muchas emociones distintas que no sepamos cómo gestionar adecuadamente. Dentro de toda esa variabilidad en nuestras propias emociones están las preocupaciones por las personas que consideramos más vulnerables. En este caso, nuestros pequeños se localizan en el centro de esa preocupación.

El término resiliencia hace referencia a la capacidad humana para adaptarse positivamente a situaciones adversas como la que estamos enfrentando.

 

La adaptabilidad en los niños

Es importante entender que los más pequeños cuentan con una adaptabilidad especial que aparece más difuminada en los adultos. María Montessori, una importante educadora que ponía énfasis en la pedagogía y la psicología, ya hablaba en muchas de sus obras de la “mente
absorbente” del niño que favorece la adaptabilidad al medio. Desde que nacemos nuestra mente es como una esponja que va recogiendo datos de multitud de situaciones para el aprendizaje, y esa recogida de datos hace posible que el cerebro infantil se adapte más
rápidamente a situaciones nuevas. Los adultos ya tenemos hecho ese proceso, ya hemos recogido muchos datos de nuestro alrededor, seguimos haciéndolo, en menor medida, y con una mayor rigidez que la que poseen los niños. Esta es la primera premisa de la que tenemos
que partir para calmar nuestras preocupaciones.

Seguramente también, habéis observado cambios en los niños, quizá la primera semana se quejaban de no poder salir, de echar de menos el cole y poco a poco nos van enseñando que para ellos es más sencillo acostumbrarse a otro tipo de entretenimiento, a no necesitar salir
para estar bien pues, al fin y al cabo, tienen con ellos las figuras más importantes de su vida, sus padres.

 

Rutinas

Aunque los niños posean esa capacidad maravillosa de adaptación a las nuevas situaciones o contextos es importante que exista una estructura o rutina. No estamos de vacaciones, y los  niños tienen que seguir acatando normas, haciendo tareas, y también, claro está, jugando.

Por ello, es necesario marcar una rutina donde haya un tiempo para hacer sus tareas de casa:
vestirse, asearse, recoger la habitación…; un tiempo para el estudio: hacer deberes, leer, “acudir” a las clases online; un tiempo para el ocio: jugar, crear, divertirse, compartir con sus padres. ¿Y si se aburren? El aburrimiento es un ejercicio que potencia la imaginación y creatividad. No tenemos que tenerlos entretenidos las 24 horas del día, también es bueno que aprendan a fomentar ese mundo de la imaginación y ya de paso su propia independencia. Muchos padres seguís trabajando y tenéis que permitiros no estar siempre para ellos, su salud emocional depende también en cierto grado de la vuestra.

 

Validar emociones

En ese sentido, tenemos que validar las emociones de los más pequeños a la par que validamos las nuestras. Si se encuentran angustiados, con miedo, tristes e incluso si tienen preguntas sobre lo que está ocurriendo es importante encontrar un espacio donde poder hablar de esas inquietudes emocionales y transmitirles que, aunque vosotros también estéis preocupados, podréis solucionarlo juntos. Si os ven mostrando vuestras propias inquietudes, pero a la vez generando una situación de control sobre las mismas, se van a sentir más seguros
y tranquilos para expresar sus emociones dentro de un contexto emocional sano.

Es normal tener preocupación por nuestros hijos en situaciones de incertidumbre, sin dejar que esas preocupaciones nos inunden por completo y no nos dejen seguir con nuestro día a día de la forma más cotidiana posible. En Psania podemos ayudarte a sobrellevar este estado de grandes cambios a nivel emocional. No dudes en consultarnos, estamos aquí para ofrecerte las mejores herramientas psicológicas para gestión emocional durante esta crisis sanitaria, y en cualquier aspecto de tu vida. ¡Cuéntanos tus dudas para poder resolverlas!

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