Trastorno del espectro autista (TEA)

autismo

¿Qué es el trastorno del espectro autista?

El autismo se define como el conjunto de alteraciones neurológicas y del desarrollo.

Este trastorno afecta a la percepción, aprendizaje y socialización, por lo que implica alteraciones en el comportamiento, la comunicación, intereses o la interacción con otras personas, entre otros.

Ya en los primeros meses de vida se pueden observar los primeros signos, aun que generalmente hasta los 2 años no se realiza el diagnóstico. 

A nivel europeo, se estima una prevalencia de 1 por cada 100 niños nacidos, habiendo mayor presencia de TEA en varones que en mujeres (en una proporción de 4:1) y no parece haber diferencias entre las distintas clases sociales o culturas. 

Signos del espectro autista

Aunque no hay un patrón de comportamiento único y cada niño puede presentar una gravedad, hay algunos signos que pueden alertar de que el niño pueda tener TEA en los primeros meses de vida:

A partir de los 6 meses: 

  • Ausencia de sonrisas y otras expresiones placenteras.

A partir de los 9 meses:

  • No responder a sonidos ni haya contacto visual.

A partir de los 12 meses:

  • Ausencia de balbuceos.
  • Indiferencia ante los padres o personas referentes en su cuidado.
  • No hacer o no responder a los gestos sociales como decir adiós o señalar.

A partir de los 16 meses:

  • No decir palabras sencillas.

A partir de los 24 meses:

  • No decir frases o más de dos palabras con sentido.
  • Pérdida de habilidades del lenguaje

Hay niños que pueden presentar un desarrollo normal durante los primeros meses o años de vida y después retroceder en algunos aspectos como la perdida de habilidades del lenguaje o contacto visual, volverse introvertidos o presentar episodios agresivos.

Síntomas TEA

Aunque cada persona puede tener distintas dificultades y distintos niveles de incapacidad, algunos signos frecuentes que se observan en las personas con trastornos del espectro autista son:

  • Carencia de expresión facial
  • Carencia de contacto visual
  • No responder cuando se le habla
  • No hablar, tener dificultades para decir una frase fluida y/o tono arrítmico o “robótico”
  • Dificultad para entender las expresiones faciales, señas o distintos tonos de voz
  • Dificultad para iniciar y/o mantener una conversación
  • Repetir palabras o frases, pero tener dificultades para usarlas de forma coherente
  • Dificultad para entender lo que le están ordenando o preguntando
  • Problemas para expresas sus sentimientos y emociones
  • Problemas para entender lo que siente la otra persona
  • No saber relacionarse con los demás. A veces se muestra pasivo o agresivo
  • Comportamientos muy obsesivos y repetitivos (como poner las cosas siempre en el mismo orden)
  • Extrema dificultad para afrontar cambios

Algunos niños con trastorno del espectro autista presentan un coeficiente intelectual inferior a la media, teniendo dificultades de aprendizaje, pero otros, tienen un coeficiente intelectual normal e incluso alto, focalizando su trastorno en dificultades para comunicarse, socializar y, desenvolverse en la vida diaria de forma adaptativa. 

Dependiendo de la gravedad y evolución de cada niño, sus capacidades y necesidades pueden variar en el tiempo. Algunas personas podrán vivir de una forma más independiente, y otras necesitarán cuidado constante reflejándose en una vida más limitada. El trabajo familiar, educativo y psicopedagógico son fundamentales en esta evolución.

trastorno del espectro autista

Tratamiento y metodología de trabajo

Aunque el trastorno del espectro autista es una enfermedad sin cura, con ayuda de la familia y profesionales la evolución puede ser considerable. El objetivo principal, es reducir los síntomas que limitan a la persona a desempeñar las actividades diarias y potenciar el desarrollo y el aprendizaje.

  • Asesoramiento a las familias de las necesidades del hijo.
  • Trabajo con las familias ofreciéndoles apoyo y recursos para afrontar y adaptarse a las distintas etapas evolutivas del niño.
  • Herramientas necesarias para lograr mejorar la calidad de vida del niño (y posterior adulto) y de su familia.
  • Analizar las distintas situaciones problema del niño para que consiga adaptarse al contexto de la mejor manera posible.
  • Tratamiento para la problemática asociada (ansiedad, depresión…)
  • Entrenamiento en el uso de estrategias conductuales para mejorar la comunicación o control de la agresividad entre otros.

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