El COVID-19 y la regulación emocional

psicologo valladolid

El coronavirus ha supuesto una situación de crisis global en todo el mundo, azotando nuestras vidas de manera súbita y no dejando indiferente a nadie.

En una situación como la actual, derivada de la crisis sanitaria por el coronavirus, la inteligencia emocional adquiere un papel protagonista. De repente, saber gestionar las emociones se ha vuelto más necesario que nunca.

 

La pandemia lo ha cambiado todo

Desde hace más de un año de la pandemia COVID-19, están ocurriendo muchas cosas a nuestro alrededor. Ahora no solo continuamos lidiando con las circunstancias y problemas personales que ya nos acompañaban a cada uno de nosotros antes de la llegada de este virus, sino que además estamos manejando muchas nuevas responsabilidades con el trabajo, con la familia o con los estudios.

En situaciones estresantes como la presente, es natural experimentar emociones como miedo, angustia, enfado, frustración o tristeza. Incluso podríamos estar manifestando una reacción más intensa o negativa a cosas que antes no nos molestaban. Ese sentimiento de no poder controlar nuestra respuesta a factores estresantes, no deja de ser una respuesta normal a una situación de pandemia. Es habitual que pongamos más nuestro foco en aquellas cosas que interpretamos como amenazas y que también tengamos más dificultades para ver con claridad soluciones. Sin embargo, hay cosas que podríamos hacer y poner en práctica para aprender a gestionar nuestras emociones de una manera sana y productiva. 

 

Analizar nuestros sentimientos

En primer lugar, algo tan sencillo como tomarse un momento para sí mismo, analizar cómo se está sintiendo uno y ver si podría estar reaccionando de manera negativa a algún hecho o situación específica, podría resultar beneficioso. En un mundo tan frenético en el que vivimos, dominado mayoritariamente por respuestas instantáneas y automáticas, el hacer una breve pausa para coger aire, respirar profundamente y reflexionar sobre lo que está ocurriendo antes de responder impulsivamente, podría ayudar a nuestro control emocional.

Además, ser capaz de enfocarse en los aspectos positivos, de observar que no todo está mal en nuestra vida en este momento y de buscar nuevas oportunidades donde poder potenciar nuestras fortalezas, aún cuando las cosas sean difíciles, sería otro aspecto que podría ayudarnos a ganar más control sobre nuestras emociones.

Otro recurso muy útil a tener en cuenta de cara a trabajar nuestra gestión emocional, podría ser el de pasar menos tiempo conectados a nuestras redes sociales, pues consumir mucha información de forma incesante puede contribuir a aumentar nuestros sentimientos de ansiedad.

 

Detectar qué nos hace mal

Finalmente, sería conveniente identificar en uno mismo, aquellos factores personales que podrían estar actuando como fuente de estrés. Siempre que uno sepa reconocer y tenga claro aquello que le molesta, podrá encontrarse en disposición de empezar a trabajar para encontrar una solución.

La regulación emocional es una habilidad esencial para nuestro bienestar y es por ello que no debemos dudar en solicitar ayuda profesional si así lo sentimos.

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