Problemas de comportamiento y de conducta

evaluacion psicopedagogica

Modificación de conducta

Algunos de los problemas de conducta que pueden presentar los niños/as pueden ser entre otros los siguientes:

  • Rabietas (gritos, patadas, tirar cosas….).
  • Llanto
  • Agresiones Físicas a compañeros (les pegan, insultan, les rompen cosas…)
  • Interrumpir frecuentemente a los profesores cuando éstos están explicando.
  • No realizar las tareas escolares.
  • No acatar las normas. Desobediencia.
  • Conductas desafiantes: amenazas, chantaje emocional, etc.

 

Comportamientos

Estos comportamientos generalmente los niños/as los llevan a cabo como forma de conseguir algo que quieren, o de librarse de algo que no quieren hacer y así eliminar o mitigar algunas de las emociones o sensaciones que están experimentando (no ganas de hacer algo, apatía, aburrimiento, enfado, rabia, etc). Sin embargo, estos comportamientos como respuesta a dichas emociones, mantenidos en el tiempo no solo hacen que dichas sensaciones no se eliminen sino que comienza a existir un elevado coste tanto para el niño como para el contexto. Así en el niño: puede recibir rechazo por parte de sus compañeros, castigos continuos de los profesores, de los padres. Conflictos con los padres. Resultados académicos negativos. En los padres: mayor frustración al ver que la situación hagan lo que hagan no cambia. Más conflictos en casa. Ambiente más tenso. Agotamiento. Irritabilidad e intranquilidad. En el contexto escolar: molesta a los compañeros, corta el ritmo de la clase, los demás no se enteran de las explicaciones, etc.

 

Evaluación

En estos casos es importante una buena evaluación sobre qué es lo que está ocurriendo. Tanto en el niño: que está sintiendo, que hace frente a esas sensaciones y qué consigue tanto a corto como a largo plazo. Como en los padres, cómo reaccionan al comportamiento de los niños y en qué medida esa conducta es útil o no para mitigar dicho comportamiento desadaptativo en los niños y el aprendizaje de otro más adaptativo. Por ejemplo, muchos padres acaban atendiendo estos comportamientos que se quieren eliminar (gritos, negación, insultos…), mediante diferentes conductas: “les dan mil explicaciones” “repiten una y otra vez lo que tienen que hacer” “gritan”, etc. Con todas estas conductas el niño/a recibe atención por parte de los padres. Siendo la atención una de los mayores reforzadores para los niños/as. En otras ocasiones, les permiten no hacer algo que no quieren con tal de que se callen, que dejen de tirar cosas y les dejen tranquilos. Ceden a sus chantajes. En este caso, lo que le llega al niño/a es que su conducta (de pegar, gritar, llorar….) es eficaz puesto que con ella consigue lo que pretenden.

 

Conductas

De manera que cuando se vuelva a dar una situación similar donde por ejemplo el padre le mande hacer al niño algo que él no quiere hacer es muy probable que vuelva a realizar aquella conducta que previamente le ha servido para librarse de hacerlo. Si en un determinado momento, dicha conducta no funciona por ejemplo llorar, lo primero que hará será intensificar el llanto, si no funciona para conseguir lo que quiere, empleará otra por ejemplo tirar cosas, si no funciona utilizará otra a otro nivel insultar a la madre….pero con la misma finalidad. Así sucesivamente hasta que una de ellas le funcione. Podemos decir que todas estas conductas forman parte de la misma operante que emplea el niño para conseguir algo. Todas las conductas son topográficamente diferentes pero con la misma finalidad funcional que es conseguir atención o librarse de hacer lo que no quiere.

Así, el niño/a irá aprendiendo que tipo de conductas le son útiles para conseguir lo que quiere. Y también con quien. Puede que las que le funcionen con la madre no le funcionen con el padre, o con la abuela o en el colegio con la profesora, ya que la respuesta de cada uno de ellos va a ser probablemente diferente. Pongamos un ejemplo: Imaginemos un niño donde en casa llorar e insultar le funciona para obtener la atención de los padres. Sin embargo, en el colegio pone en práctica estas conductas y con ellas no recibe ninguna atención. Únicamente la premisa por parte de la profesora de: “cuando me hables sin llorar ni insultar te haré caso”. De manera que cuando el niño le habla
calmado, sin llorar ni insultar la profesora se gira y le presta toda la atención. Aquí el niño aprenderá que para obtener la atención de la profesora tiene que hablarle tranquilo, sin llorar ni insultar.

 

Tecnicas de modificación de conducta

A lo largo de la intervención para modificar el comportamiento del niño/a es importante poner en práctica diferentes técnicas de modificación de conducta (principalmente con los niños/as más pequeños) en las que habrá que entrenar a los padres y en ocasiones también a los profesores:

  • Consecuencias naturales de la propia conducta o reforzadores naturales: si se tira la comida encima, se mancha. Si se hace pis, estará mojado y sucio.
  • Reforzamiento Positivo: ante la conducta del niño/a le sigue un reforzador positivo (algo que presentado inmediatamente después de la conducta del niño/a aumente la probabilidad de que se vuelva a dar). Por ejemplo, ante la premisa “si hablas en tono bajo yo te hago caso y te contesto. En este caso la atención de los padres ante la conducta de hablar tono bajo, sería reforzador positivo. Otros ejemplos: si comes las lentejas luego de postre tienes las natillas de choco que tanto te gustan. Si haces los deberes después juegas a la Tablet. En estos casos si no cumplen la conducta indicada, no obtienen el reforzador. Siempre es mejor marcar las consecuencias mediante refuerzos que mediante castigos. En este caso, tú como padre le das la opción de conseguir lo que le gusta “jugar a la Tablet” depende del niño/a hacer una conducta (hacer los deberes y conseguirlo) o no hacerlos y quedarse sin tiempo de juego en la tablet.
  • Extinción: si un niño/a emite una conducta reforzada previamente (llanto) y esta vez dicha conducta no es seguida de una consecuencia reforzante, entonces es menos probable que el niño/a emita dicha conducta de nuevo cuando se encuentre en una situación similar. Es importante destacar que la extinción produce dos efectos inmediatos: “estallido de la extinción”, tras poner en práctica el programa de extinción se produce un aumento de la frecuencia de la conducta que se pretende disminuir. Junto con “alguna reacción emocional” como frustración. Siendo más eficaz, a la vez que aplicamos la extinción de una conducta, dar la conducta alternativa a realizar y que sea reforzada. Por ejemplo:
    hablar en tono bajo en vez de llorar o hablar alto para pedir las cosas.
  • Moldeamiento: es una técnica útil especialmente para adquirir nuevas conductas que se encuentran ausentes o presentes de una forma muy elemental en el repertorio del niño/a. Así, lo podemos definir como el desarrollo de una nueva conducta mediante el reforzamiento sucesivo de las aproximaciones más parecidas a la conducta final o meta y la extinción de las respuestas que son muy
    distintas a dicha conducta meta.
  • Coste de Respuesta: es la pérdida de un reforzador positivo disponible con el fin de eliminar una conducta desadaptativa. Ejemplo: pérdida de tiempo de recreo por interrumpir en clase.
  • Tiempo Fuera o tiempo fuera de reforzamiento positivo, consiste en la supresión contingente de la oportunidad de obtener  reforzamiento positivo durante un determinado período de tiempo. Ejemplo de su aplicación en un caso de desobediencia:
    • Se ordena al niño que recoja su ropa
    • Si no obedece, se le da un aviso
    • Si el niño/a continua sin obedecer se le conduce al cuarto de baño (libre de cualquier objeto peligroso, sin decirle nada ni lanzar ninguna verbalización al niño/a y de forma tranquila, se le sitúa allí y se le dice “no has recogido tu ropa, por eso te quedarás en tiempo fuera hasta que te diga que puedes salir”.
    • Se tienen que ignorar los gritos, lloros, quejas que emita el niño/a
    • Después de 5 minutos (la duración dependerá de la edad del niño/a) se le saca del cuarto de baño.
    • Se repite la orden inicial.
    • Si obedece se le elogia y si no cumple la orden se repite de nuevo todo el proceso
  • Economía de Fichas: es un reforzamiento basado en fichas, como reforzadores secundarios generalizados, se denomina así por la analogía con el funcionamiento de la economía basada en el dinero.

 

Gestionar las emociones

Además del entrenamiento en estas técnicas de modificación de conducta por parte de padres, también es importante que ellos aprendan a gestionar sus propias emociones (de frustración, culpa, rabia, enfado, etc) que pueden aparecer ante determinadas conductas de los niños, para que ante dichas emociones reaccionen de forma que sea valiosa en la educación del niño, ayudándole a aprender la conducta adaptativa para él, dándoles estrategias de gestión de sus propias emociones, normalizando la presencia de estas. Todo esto no solo será útil en ese momento sino que le aportara una mochila de recursos con los que afrontar otras situaciones futuras en otros contextos.

Al mismo tiempo es importante también trabajar con niño/a en que adquiera la habilidad de responder a sus emociones de una forma que no le limite, de forma que ellos lleven el mando, actuando en la dirección de lo que les es importante (aprender, ser hijos obedientes, tener una relación “guay” con mamá y papá, etc).

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