SER ESCLAVOS vs SER LIBRES

esclavo

¿Alguna vez te han dicho o has notado que pierdes los papeles con facilidad? ¿Te ves envuelto en comportamientos (gritos, palabras malsonantes, gestos de indiferencia o pasividad) de los que luego no te sientes orgulloso? ¿Intentas evitar recaer en esas conductas, pero por más que lo intentas no lo consigues?

Habitualmente veo en consulta pacientes que me indican que sienten enfado o ira ante determinadas conductas u opiniones de otros que no les gustan. También es habitual su frustración cuando las cosas no salen como quieren. Suelen pensar en términos como “no puedo con esto”, “me está atacando”, “no es justo que me diga eso”, “sabe lo que no me gusta y si me quiere no debería hacerlo”, reflexiones cargadas de emociones como rabia, enfado, tristeza o decepción, entre otras.

Son muchas las ocasiones en las que mis pacientes expresan sentirse esclavos de esos pensamientos y sensaciones. ¿Has tenido alguna vez la impresión de no ser libre? ¿La sensación de que tu vida está dominada por dichos pensamientos? ¿La sensación de que eres prisionero de ellos? Es como si esos pensamientos nos transmitiesen impulsos (grita, ignórale, no salgas de casa, pega un portazo…) que estuviésemos muy acostumbrados a obedecer.

A lo largo de nuestra vida, a través de nuestras vivencias previas hemos aprendido a dejarnos llevar por estas sensaciones. Y además parece que hacerlo, al menos en ese momento, nos deja consecuencias positivas (desahogo, alivio, calma, coherencia, mostrar enfado para corregir comportamientos ajenos, etc.).

¿Alguna vez te has planteado la duración de estas consecuencias positivas, de la sensación de que el malestar se reduce cuando obedeces “a tu mente”? La respuesta es que no demasiado. Lo que suele ocurrir es que, aunque el desasosiego se minimice un tanto, luego regresa de nuevo.

Y, ¿cómo va tu vida siendo tan obediente a todo lo que tu mente te ordena? ¿Cómo está tu relación de pareja, tu trabajo o la relación con tus hijos? ¿Cómo se vive siendo esclavo de lo que tu mente te ordena?

Es más, ¿cómo sería vivir LIBRE? ¿Cómo sería LLEVAR LAS RIENDAS DE TU VIDA? Caminar dando los pasos que TÚ quieras dar en cada momento en aras de ir en la dirección de todo lo que te importa en tu vida.

Es cierto que todos esos pensamientos y emociones que en ocasiones nos visitan son tremendamente incómodos y molestos. De ahí, y en base a lo aprendido, tendemos a hacer algo para intentar que desaparezcan (no hacemos una exposición en el trabajo ante la ansiedad que sentimos, no acudimos a una cita por vergüenza, por el miedo al rechazo, gritamos en busca de esa liberación del enfado que sentimos) y con un poco de suerte alcanzamos ese cierto alivio. Pero, ¿qué ocurre después?

Es cierto que, si pudiéramos elegir, no escogeríamos tener determinados pensamientos. Sin embargo, parece que en muchas ocasiones cuando nos queremos dar cuenta ya nos han llegado, los notamos muy presentes.

¿Y si una vez que nos visitan, pudiéramos ELEGIR obedecerlos o serles más rebeldes y con ello comenzar a ser más fieles a nosotros mismos?

Es posible que en este momento vuestra mente os esté dando pensamientos del tipo: “yo no quiero obedecerlos, pero no puedo”, “ya lo he intentado todo y nada funciona” o “eso lo veo imposible”.

Como comentaba anteriormente, TODOS nos comportamos en base a lo que hemos aprendido. Nadie puede hacer aquello que no ha aprendido. Ahora mismo NADA está fallando en vosotros como personas, sois personas completas, enteras. Lo que está fallando es la estrategia que estáis utilizando (aquella que habéis aprendido) a la hora de responder a lo que la mente os lanza (obedeciendo o siendo rebelde).

Si el primer paso para comenzar a ser rebeldes a lo que la mente nos dice, fuese darnos la posibilidad de aprender a hacer cosas diferentes a lo que puede que llevemos haciendo mucho tiempo y que no nos ha funcionado para ser quienes queremos ser, o para tener la vida que deseamos… ¿Te das esa oportunidad?

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