Trastorno Esquizofreniforme

psicólogos valladolid

¿Qué es el trastorno esquizofreniforme?

El trastorno esquizofreniforme es considerado un punto intermedio entre el trastorno psicótico breve y la esquizofrenia. Sus síntomas son idénticos a los de la esquizofrenia y sus únicas diferencias con respecto a esta radican en la duración de los mismos, y en que, en el caso del trastorno esquizofreniforme, no es habitual que exista un deterioro en el funcionamiento cotidiano de la persona, por lo que el pronóstico acostumbra a ser mejor que en el caso de la esquizofrenia.

Síntomas

Para el diagnóstico del trastorno esquizofreniforme se requiere la presencia de al menos dos de los siguientes síntomas, siendo necesario que al menos uno de ellos sea: (1), (2) o (3), durante como mínimo un mes de duración, pero siempre inferior a seis meses:

  • (1) Delirios.
  • (2) Alucinaciones.
  • (3) Discurso desorganizado.
  • (4) Comportamiento desorganizado o catatónico.
  • (5) Síntomas negativos, entre ellos: apatía, anhedonia, alogia o aplanamiento afectivo.

Por lo que respecta a la etiología del trastorno esquizofreniforme, existen diferentes hipótesis al respecto. Se ha observado la existencia de correlaciones que ponen de manifiesto que una parte de los sujetos con este trastorno presentan alteraciones genéticas heredadas, siendo frecuente que algún familiar presente alteraciones del estado del ánimo o esquizofrenia

La historia de situaciones traumáticas por parte de alguien con vulnerabilidad genética para este trastorno puede desencadenar el inicio del mismo, así como el consumo de sustancias. Por ejemplo, se sabe que ciertas drogas como el cannabis aumentan significativamente las probabilidades de desarrollar alteraciones de tipo psicótico, y el trastorno esquizofreniforme forma parte de estas alteraciones.

A nivel cerebral se observa, al igual que ocurre en la esquizofrenia, que pueden surgir alteraciones en las vías dopaminérgicas, concretamente en la mesolímbica y mesocortical. En la primera de ellas existiría una hiperexcitación dopaminérgica que provocaría síntomas positivos como las alucinaciones, y en la mesocortical una hipoactivación debido a la falta de suficientes niveles de esa hormona que generaría apatía y otros síntomas negativos.

Sin embargo, si bien la esquizofrenia tiene un curso por lo general crónico, en el trastorno esquizofreniforme los síntomas terminan remitiendo con el tratamiento, o incluso en algunos casos, por sí mismos, con lo que la alteración en dichos sistemas podría ser algo temporal.

Factores de buen pronóstico

En cuanto a los factores de buen pronóstico, podríamos destacar los siguientes:

  • Que exista un buen ajuste premórbido, es decir, que el funcionamiento de la persona previo al episodio psicótico fuera bueno y gozara de una buena integración sociolaboral.

  • Que aparezcan sensaciones de extrañeza o confusión entre los síntomas.

  • Que los síntomas positivos aparezcan dentro de las primeras cuatro semanas después de que aparezcan los primeros cambios y que no exista embotamiento afectivo u otros síntomas
    negativos.

Tratamiento del trastorno esquizofreniforme

Finalmente, en lo referente al tratamiento del trastorno esquizofreniforme, algunas de las
alternativas más avaladas científicamente serían:

  • Farmacológico: suelen administrarse neurolépticos atípicos destinados a combatir la sintomatología positiva, además de ser los que menos efectos secundarios presentan. Este tratamiento se utiliza tanto en la fase aguda, para estabilizar inicialmente a la persona, como en las fases posteriores, recurriendo en estos casos, a dosis de mantenimiento inferiores.

  • Psicológico: en este caso, el tratamiento psicológico acostumbra a realizarse una vez estabilizada a la persona. Resultan de utilidad terapias centradas en solución de problemas , afrontamiento de habilidades, apoyo social y psicoeducación familiar. La presencia de síntomas positivos como las alucinaciones o los delirios suelen tratarse con terapia cognitivo – conductual y de focalización. Es importante destacar que tras la vivencia de un episodio psicótico una estimulación excesiva puede ser perjudicial inicialmente, por lo que se recomienda que la incorporación de la persona a la vida cotidiana sea lo más paulatina posible. En cualquier caso, el refuerzo social y comunitario resulta de gran utilidad para mejorar el estado de la persona. Por último, es necesaria una labor importante de prevención de recaídas y de detección de pródromos para que la intervención sea lo más rápida posible, y así poder contribuir también a que las alteraciones en su funcionamiento cotidiano y en el de su entorno, sean las menos posibles.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

3 × 2 =