¿Vivir libre o encarcelado?

psicología valladolid

Hay momentos en nuestra vida, en los que nos paramos a observar, ¿dónde estamos? ¿Cómo nos van las cosas? ¿Estamos realmente viviendo la vida que queremos vivir? ¿Estamos realmente haciendo aquello que queremos hacer? El fin de un año y el comienzo de otro suele ser una fecha donde como se suele decir hacemos balance.

El otro día viviendo el anuncio de Ruavieja, me llevó a la siguiente reflexión: si realmente no estamos en la dirección y en la vida que queremos estar ¿en qué cárcel estamos y qué hay ahí en esa cárcel que nos mantiene atrapados en ella?

Cuando trabajo con mis pacientes, algunos me hablan de miedos: el miedo al cambio, el miedo a lo desconocido, el miedo a equivocarse, las dudas, el qué dirán los demás, el miedo a hacer daño a otras personas, el miedo al compromiso, el miedo a pasarlo mal; otros me hablan de vergüenza, del miedo a hacer el ridículo, otros de tristeza, de apatía, la comodidad de lo conocido….

Es frecuente que ante estas sensaciones nos veamos no tomando decisiones, no cambiando de trabajo, permaneciendo en una relación que ya no nos hace vibrar o con la que ya no vibramos como nos gustaría, haciendo lo que lo demás esperan de nosotros o aquello que es lo “correcto socialmente”,no buscando nuevas relaciones sociales, no manifestándonos, dejando de hacer actividades que antes nos gratificaban o escapando de situaciones por miedo afrontarlas.

Parece que esos miedos y dudas fueran como los “guardianes” de la cárcel en la que nos encontramos. Y que nos invitan precisamente a hacer todo lo indicado con anterioridad: no decidir, callarnos, mantenernos en una relación sin vibrar….. ¿Qué ocurre cuando obedecemos
a esos “guardianes”? ¿Somos más libres o estamos más atrapados, más encarcelados? ¿Y si pudiéramos escuchar a esos guardianes y no obedecerlos? ¿Y si solo dependiera de nosotros aproximarnos a la puerta de la celda y ver que esa celda NUNCA ha estado cerrada y que
siempre ha dependido de nosotros mismos quedarnos dentro bajo las órdenes de los guardianes o salir de ella? ¿Qué sería no obedecer a los guardianes? ¿Qué seria aproximarnos a la puerta de la celda, ver que no está cerrada, abrirla y correr hacia la libertad? ¿Sería algo así como escuchar a los guardianes del miedo, de las dudas y tomar decisiones, y dejar una relación que ya no funciona o en la que ya no vibráis, o cambiar de trabajo, o apuntaros a esa actividad que tanto os gustaba antes y que ahora habéis abandonado….?

¿Qué hay de valioso para vosotros fuera de vuestras cárceles? ¿Cómo os veis si os imagináis ahí fuera? ¿Cuál es esa vida que queréis vivir? Y sobre todo ¿cuánto tiempo más queréis vivir encarcelados?

Es cierto que no podemos cambiar lo que hemos hecho hasta este momento, pero ¿cuánto tiempo más queréis vivir atrapados en cárceles que NO están cerradas, donde depende de cada uno de nosotros quedarnos en ellas obedeciendo a los guardianes o salir corriendo en busca de esa libertad, de esa vida plena y valiosa, en busca de lo que verdaderamente nos hace vibrar?

A veces, pensamos que si ahora no lo hacemos, más tarde lo haremos, en otro momento. Damos por hecho que habrá otro momento u otra oportunidad. Y mientras tanto, ¿qué nos estamos perdiendo? ¿Cómo estamos viviendo? ¿A qué intensidad estamos vibrando? Es más, ¿cómo sabemos que hoy no puede ser nuestro último día de vida? O que en un determinado momento nos digan que solo disponemos de 4 meses más de vida. Si realmente, fuera hoy nuestro último día de vida y mirásemos hacia atrás, ¿qué sensación tendríamos? ¿Estaríamos orgullosos de haber vivido atrapados en cárceles que estaban abiertas?

 

Y sobre todo ¿qué te verías haciendo si supieras que hoy fuera tu ultimo día de vida, o que tan solo te quedan 4 meses de vida? ¿Seguirías en esa cárcel que está abierta o te aproximarías a la puerta, la abrirías y saldrías corriendo en busca de todo lo que hay fuera (un trabajo que te satisface más, otra relación con la que vibras más, etc).

Todos tenemos guardianes que nos dan ordenes, pero y si dependiera de nosotros obedecerles y seguir atrapados en la cárcel o no  obedecerles, abrir la puerta de la celda, esa que nunca estuvo cerrada y correr hacia lo que nos hace realmente vibrar. ¿Qué eliges?

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