Compulsiones de limpieza y Covid

psicologia

La pandemia por COVID-19 ha traído consigo la exacerbación o la aparición de cierta sintomatología que ha podido pasar más desapercibida, pero que, haciendo un análisis más profundo, detectamos que es un problema más grave. Y es lo que está ocurriendo con las compulsiones de limpieza.

 

¿Cómo definen las compulsiones el manual de los trastornos mentales (DSM)?

Dentro del epígrafe del trastorno obsesivo compulsivo (TOC), las compulsiones se definen por dos características: 

  • Son compulsiones o actos mentales de carácter repetitivo, que el individuo se ve obligado a realizar en respuesta a una obsesión o con arreglo a ciertas reglas que debe seguir estrictamente
  • El objetivo de estos comportamientos u operaciones metales es la prevención o reducción del malestar o la prevención del algún acontecimiento o situación negativos; sin embargo, estos comportamientos u operaciones mentales o bien no están conectados de forma realista con aquello que pretenden  neutralizar o prevenir o bien resultan claramente excesivos.

Por tanto, basándonos en esta definición las compulsiones de limpieza son aquellos actos enfocados a limpiar de forma repetitiva (las manos, los objetos…) y que buscan reducir el malestar que nos produce el pensar en infectarnos. 

 

¿Qué tiene que ver esto con el COVID?

Con la rutina de desinfección que hay que realizar como medida sanitaria frente al COVID 19, las personas con un trastorno obsesivo compulsivo (TOC) manifestado con compulsiones de limpieza, han visto que sus síntomas se han disparado. Pero también, personas no diagnosticadas de TOC, han desarrollado síntomas compulsivos que se han manifestado a partir de las rutinas de desinfección que tenemos que llevar a cabo.

 

¿Por qué ha pasado esto?

La desinfección se ha llevado a cabo como un ritual diario, y en muchas ocasiones, ha sido de las pocas cosas, junto con el llevar mascarilla y mantener la conducta social, sobre las que teníamos control para tratar de protegernos del virus. Y al final, la conducta de desinfectar conseguía reducir el malestar provocado por el miedo a la enfermedad. Cuando estas conductas se vuelven excesivas, nos damos cuenta, de que superan las medidas de desinfección establecidas y pasan a ser un problema. Además, es difícil llegar a razonarlo, puesto que, debido a la novedad y a lo grave de la situación con el coronavirus, la línea entre lo que debe hacerse y el comportamiento excesivo es muy delgada.

 

¿Qué consecuencias pueden tener estos comportamientos?

Las compulsiones llevan un tiempo excesivo, y para las personas con las que se convive, este exceso puede ser un lastre. Además, si en la casa hay niños pequeños, éstos pueden copiar esos rituales y llevarlos a cabo de forma indiferenciada perdiendo el objetivo real de vista y por tanto no aprendiendo de forma adecuada.

 

¿Cómo podemos evitarlo?

Acudiendo a un profesional que nos ayude a:

  • Aprender a diferenciar cuándo un acto es lógico y cuando busca la reducción de la ansiedad.
  • Gestionar la parte emocional sobre la que está afectando esta pandemia.
  • Aprender a ser un modelo adecuado para nuestros hijos/as, sabiendo el punto evolutivo en el que se encuentran y la influencia que tienen nuestras conductas en su aprendizaje

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

diez − 8 =