Desconectar para reconectar

psicología valladolid

Muchas veces nos encontramos con situaciones en la vida que nos invaden por completo y afectan a nuestra capacidad de concentración, a nuestras ganas de hacer y a nuestro descanso. 

Algunas de esas situaciones pueden ser tener una preocupación importante rondando mi cabeza, una época de estrés en trabajo y/o estudios, problemas en relaciones familiares o de pareja… Toda situación en la que cualquier humano se ve envuelta conlleva irremediablemente que el mundo emocional entre en juego (exceptuando lesiones o enfermedades que comprometan esta capacidad cognitiva*). Si no sabemos gestionar bien este mundo emocional, puede tener consecuencias en otras capacidades cognitivas: atención, memoria, pensamiento, percepción y motivación, entre otras. 

Pongamos un ejemplo para entender lo anterior: Imaginad un día donde “todo nos sale mal”, desde que nos levantamos vamos acumulando pequeñas molestias, que según como queramos interpretar, vamos a ir acumulando. Se genera una emoción negativa si consideramos esas molestias a través de pensamientos del tipo: todo me sucede a mí, qué mala suerte, qué más puede pasar hoy… Nuestra atención entonces pone un filtro a esos eventos y los da mayor relevancia (realmente no todo nos pasa a nosotros ese día, sólo que nuestro cerebro ha preferido dar más importancia a esos eventos). A lo largo de ese día, iremos notando mayor carga mental, mayor agotamiento psicológico que afecta incluso al agotamiento físico, aunque no hayamos movido un dedo ese día (a nivel de ejercicio físico me refiero). Esa noche llegamos a casa como si hubiéramos corrido una maratón porque las emociones generadas por como hemos pensado sobre los eventos ocurridos, han afectado las otras capacidades cognitivas. 

Esto ocurre en unas pocas horas. No hace falta días ni semanas para que el funcionamiento de nuestro cerebro se vea afectado. Ahí está el peligro de someternos a situaciones de estrés, de emociones negativas durante un largo tiempo. 

El cerebro humano no es una máquina, y como tal, necesita descanso para poder seguir trabajando con todos sus recursos al máximo nivel. Por ello es tan importante eso que llevamos oyendo toda nuestra vida de “hay que dormir 8 horas”, que nos decían las madres. Si, es necesario dormir, pero también es necesario descansar. 

¿A qué me refiero con esto? Que el cerebro necesita desconectar de las rutinas diarias para poder tener ese descanso y volver a cargarse de energía. No podemos pasarnos los días pensando en eso que me preocupa, no podemos estar desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir pensando en el trabajo. Necesitamos momentos de alejarnos de todos esos pensamientos y emociones y reconectar todas nuestras neuronas a base de actividades que nos produzcan placer.

Para poder desconectar de las preocupaciones diarias y conectar con lo que nos gusta y nos produce satisfacción tenemos que apagar el piloto automático, el que nos mantiene inmersos en nuestros pensamientos para sacar todos nuestros recursos atencionales ahí fuera y disfrutar del momento que tenemos ante nosotros antes de que se pierda.

Acostumbrados a llevar ese piloto automático encendido, nos cuesta poner “el pause” a nuestros pensamientos, pero es la única manera de realmente obtener todo lo que esos momentos de desconexión nos ofrecen. Es un aprendizaje que, como cualquier otro, conlleva tiempo y esfuerzo. 

Te animo a que vivas en el hoy, a que desconectes, pero sobre todo a que reconectes con todo aquello que te hace avanzar y ser feliz.

Recuerda poner a cargar tu cerebro cada día, igual que pones a cargar el móvil, porque cerebro sólo tenemos uno durante toda nuestra vida y no podemos cambiarlo si le falla la batería. 

*Capacidad cognitiva: Procesos mentales implicados en el procesamiento de la información que adquirimos de nuestro ambiente: memoria, atención, percepción, motivación, emoción, solución de problemas, planificación, comprensión, lenguaje, orientación.

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