Superación de las rupturas sentimentales

tratamientos psicologicos

Terapia de Pareja

Una de las experiencias vitales que supone un golpe en nuestras vidas es una ruptura sentimental. ¿Quién no ha pasado alguna vez por ella? No todas las rupturas son iguales, ni las personas las viven y las afrontan de la misma manera. Existen variables contextuales que pueden influir en cómo se establece el afrontamiento ante una ruptura:

  • Si has dejado tú la relación o ha sido decisión de tu pareja: son posiciones distintas, no implica que uno sufra más que otro. Aparecerán sentimientos
    diferentes en una u otra posición. En muchas ocasiones la persona que decide dejar la relación ya lleva tiempo pensando en esa posibilidad, por ello en el
    momento de la ruptura, ya está avanzado en la elaboración de dicha situación.
    Desde la posición de la persona que decide de dejar la relación, en muchas ocasiones lo difícil es tomar la decisión y ejecutarla. Puede aparecer miedo a equivocarse, el no querer dañar a la otra persona, miedo a arrepentirse después y que no haya vuelta atrás, miedo a lo desconocido, a la nueva situación, etc. En ocasiones también puede aparecer culpa. Por otro lado, la persona que es dejada, generalmente no se lo espera. No todos los casos son iguales, ya que a veces ya se va viendo el deterioro de la relación, pero no siempre es esperada la ruptura. Esto puede suponer un gran golpe emocional para esta persona. Puede no entender la decisión del otro. Aparecen pensamientos como: seguro que pude hacer algo más por la relación, habrá sido por mi culpa, si no hubiera actuado de tal forma… También enfado, rabia, impotencia, tristeza, etc. Son diferentes las emociones que va a ir experimentando dicha persona.
  • El tiempo o duración de la relación: no es lo mismo si llevamos mucho tiempo juntos (con muchas rutinas conjuntas establecidas, una mayor implicación familiar, amigos comunes, etc.) que si la relación ha sido más breve en el tiempo. Igualmente no significa que en un caso duela más que en otro, en ambos cuando queremos a alguien duele, pero son variables a tener en cuenta.
  • Grado de dependencia/independencia durante la relación de pareja: habrá más vacío y será más difícil el proceso de adaptación si se establece una ruptura con una persona con la que hacíamos todo juntos: ejercicio, salidas, quedadas con amigos, grupo de amigos común, etc. Frente a una situación donde aun pasando tiempos juntos, tenemos nuestros propios amigos y tiempo con ellos; nuestro tiempo de deporte con otras personas, etc.
  • Si hay o no hijos: Si hay niños va a implicar seguir en contacto de por vida con la otra persona, aprender a tener una relación cordialidad y a actuar con el foco puesto en el bienestar del niño/a.
  • El motivo de la ruptura: ya no siente lo mismo, rutina, monotonía, una infidelidad, que sea la otra persona la que se sincere o que sea descubierto/a,
    etc.
  • Forma de la ruptura: si ha sido a la cara o por teléfono. Si ha sido desde una conversación calmada, respetuosa, sincera o si ha sido con faltas de respeto bien por parte de uno o de otro: mal tono, palabras hirientes, etc.
  • Los apoyos sociales que se tienen en el momento y después de la ruptura: de familiares, amigos, etc. Si existen estos apoyos o más bien la persona no tiene un entorno social, bien porque el grupo social era el de la pareja, o bien porque lo tiene en otra ciudad.

Evaluación

A la hora realizar la evaluación a una persona que viene a consulta tras una ruptura, hay que tener en cuenta todas las variables contextuales indicadas anteriormente y también variables individuales como cuál es la historia de aprendizaje de esta persona y cuáles son las estrategias de afrontamiento que está poniendo en práctica ante esta situación.

Es decir, cómo está reaccionando ante sus pensamientos y sus emociones. Y en qué medida esas estrategias le están resultando útiles para avanzar, para reconstruir su vida o más bien le mantiene estancado/a, parado/a en un continuo bucle sobre lo sucedido.
Generalmente las personas que vienen a consulta tienen estas últimas sensaciones: “no avanzo, me siento estancado/a, como en un hoyo, cada día más abajo, más hundido/a, etc”.

Intervención ruptura sentimental

A lo largo de la intervención, es importante que la persona aprenda a responder ante sus emociones y pensamientos, de otra forma diferente a como lo está haciendo, si esta no le resulta útil. Sean los que sean los pensamientos y emociones que estén apareciendo, son válidos y dependerá de la propia historia de aprendizaje de la persona.

Por ejemplo, algunas personas tras ser dejadas, manifiestan sentir “ganas de contactar con la otra persona” “necesidad de saber del otro” “vacío”, “echarle de menos” “tristeza” “enfado”, etc. Estas emociones y pensamientos generalmente le invitan a contactar con su ex pareja, mandarle un mensaje, llamarle,  controlar su whasap para ver si está o no en línea, controlar sus redes sociales, ver qué publican, etc. En algún momento pueden sentir “tristeza” “desgana” pensar que ya nada tiene sentido” “que no van a encontrar a otra persona” “que nadie más les va a querer”, y dejándose llevar por estos pensamientos y emociones pueden darle una y mil vueltas a la cabeza a lo sucedido, a el por qué; pueden dejar de hacer cosas: no quedan con amigos, no hacen sus rutinas
por ejemplo de ejercicio, no van a las clases de baile, etc.

Con estas estrategias a corto plazo, pueden mitigar un poco su malestar, sintiendo cierto alivio, sin embargo a medio y largo plazo ayudan a que el malestar se amplíe (más tristeza, culpa, más pensamientos, etc) y por otra parte un elevado coste en sus vidas:
distancia de los amigos, familia, dejar de disfrutar de las cosas que antes les resultaban gratificantes, etc. En definitiva, viven estancados, no avanzan en su vida. No viven.

Terapia de pareja Valladolid

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