Todas nuestras emociones tratan de enviarnos mensajes

psicólogos Valladolid

¿Qué son las emociones?

Las emociones son reacciones psicofisiológicas que da nuestro cuerpo ante un estímulo real o imaginado, que puede ser un acontecimiento, una persona, un lugar o un recuerdo importante. Simplemente hablamos de reacciones psicofisiológicas, por lo tanto, no existen emociones buenas o malas, positivas o negativas.

La equivocación radica en confundir algo que nos resulta desagradable con que sea negativo, lo que lleva a muchas personas a pensar que tienen que evitar emociones como la tristeza o la ansiedad.

¿Qué provoca el sufrimiento?

Lo que crea sufrimiento a una persona no son las emociones en sí mismas, sino la interpretación que hacemos de ellas, y cuando no las interpretamos de un modo adecuado, la emoción no se estaría gestionando bien y se convertiría en dolor.

Por ello, conviene tener claro que las emociones no están ahí para hacernos la vida más difícil, sino para comunicarnos algo: cada emoción que experimentamos nos transmite un mensaje que hemos de descifrar, y cuya finalidad siempre suele ser la de hacernos aprender y crecer.

Por ejemplo, ¿para qué estás sintiendo ansiedad en este momento?, ¿Qué mensaje crees que quiere transmitirte tu cuerpo ahora al sentir esa emoción?, ¿quizá sea esa la manera de decirte que le gustaría que bajaras el ritmo de trabajar tanto o que revisases si lo que estás haciendo es realmente lo que quieres hacer?

Las emociones adaptativas o desaptativas

Las emociones son adaptativas o desadaptativas en función de tres factores: intensidad, frecuencia y duración, que tienen que estar adaptados a lo que te ha pasado.

Las primeras tienen que ver con respuestas que genera nuestro organismo ante situaciones que están ocurriendo en ese momento y que piden cubrir una necesidad. Por ejemplo, el enfado nos ayuda a poner límites, el miedo protege nuestra integridad física de posibles ataques o amenazas y la tristeza nos ayuda a aceptar las pérdidas.

En cambio, las emociones desadaptativas en lugar de ayudarnos a afrontar las situaciones de la vida, nos paralizan, nos bloquean y nos generan un malestar que no sabemos cómo afrontar. Interfieren en nuestro crecimiento y desarrollo personal, porque en lugar de guiarnos, nos confunden.

Un buen ejemplo de esto sería la emoción de ansiedad. La mayoría de las personas que experimentan ansiedad quieren acabar con ella, pero no podemos acabar con la ansiedad, lo que sí podemos es aprender a gestionarla.

La ansiedad

La ansiedad en sí misma es una emoción adaptativa, es decir, tiene una utilidad y una función: nos informa de que hay algo en nuestra vida que no está funcionando de manera adecuada y que es preciso cambiar, por lo que es fundamental saber detectarla y hacerle caso.

Se vuelve desadaptativa cuando pasa a ser muy intensa en proporción a la situación que la ha generado, muy frecuente y muy prolongada en el tiempo. Si en ese momento no la externalizamos y no la sacamos fuera, se enquista y nuestro cuerpo termina por somatizarla: problemas de estómago, problemas de sueño, dolores de cabeza…etc.

Funciones adaptativas o desadaptativas de las emociones

Evidentemente, una misma emoción puede cumplir en determinadas situaciones una función adaptativa, y en otras, desadaptativa.

Por ejemplo, el miedo que experimentamos cuando nos encontramos solos en un bosque sin recursos nos ayuda a estar en alerta y a proteger nuestra vida.

Nuestro sistema nervioso se activa para asegurar nuestra supervivencia, por lo tanto, en este caso, el miedo resulta una emoción adaptativa.

Sin embargo, el miedo constante a que nuestra pareja nos deje sería desadaptativo, pues interfiere en nuestro bienestar emocional y nos hace llevar a cabo conductas que no solo refuerzan ese miedo, sino que contribuyen a que no podamos disfrutar de nosotros mismos ni de nuestra relación con la pareja.

Emociones son transitorias

Finalmente, debemos tener en cuenta que las emociones son transitorias: al igual que vienen, también se van.

La emoción empieza a subir pero llega un punto en el que para, ese sería el punto máximo de la emoción. Y no se queda ahí indefinidamente, sino que poco a poco empieza a bajar su intensidad.

La aceptación de las emociones

La clave de las emociones es aceptarlas, saber que están ahí y que te acompañan, pues  desde la aceptación y la comprensión es cuando nos permitimos crecer. Si las rechazamos y las bloqueamos y nunca se irán.

Psicólogos en Valladolid

Si sientes que te cuesta descifrar los mensajes que tus emociones te envían, no dudes en buscar ayuda profesional, estaremos encantados de guiarte en una gestión emocional sana para ti que te ayude a desarrollar mayor conciencia emocional, empatía hacia tus sentimientos y los de las demás personas, aumentando tu capacidad de regulación emocional.

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