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Diagnóstico y tratamiento déficit de atención

Niño realizando actividades como parte del tratamiento del déficit de atención
Contenido de este artículo

Muchos son los niños que tienen dificultades para atender y necesitan tratamiento déficit de atención. Se distraen con facilidad y son incapaces de atender de forma prolongada a una misma tarea.

¿Qué es el deficit de atención?

El deficit de atención es una dificultad para mantener la concentración durante un tiempo prolongado en una misma tarea, independientemente de cuál sea (tareas escolares, juego, rutinas diarias…). Esta problemática puede manifestarse en forma de despistes frecuentes, distraibilidad y una mayor dificultad para terminar lo que se empieza.

Es importante tener en cuenta que no todos los problemas atencionales implican la existencia de un déficit de atención. Para poder considerarlo como tal, estas dificultades deben aparecer desde edades tempranas y mantenerse en distintos contextos (casa, colegio y situaciones sociales). Ante la duda, lo más recomendable es realizar una valoración con un profesional cualificado para identificar qué está ocurriendo y orientar el tratamiento más adecuado.

Adulto pensativo en el aula durante una situación relacionada con déficit de atención

Problemática atencional

No toda esta problemática atencional se debe a la existencia de un déficit de atención. Para que los problemas de atención que el niño presenta se correspondan con la existencia de un déficit se deben de cumplir una serie de características.

  • Dificultades para mantener la atención durante un tiempo prolongado a la misma tarea, sea cual sea esta tarea (tarea escolar, juego….)
  • Distraibilidad y despistes
  • Hiperkinesia e hiperactividad (movimiento de piernas, de brazos, cambios de actividad de forma continuada…

Estas características han de estar presentes desde pronta edad en el niño y en todo tipo de situaciones.  Solo así, podríamos hablar de la existencia de un déficit de atención.

El diagnóstico de déficit ha de ejecutarse por profesionales cualificados y es un diagnóstico basado en indicadores de comportamiento.

El déficit de atención puede ser de tipo hiperactivo, o bien puede ser sin hiperactividad.

Es importante identificar los casos y hacer un diagnóstico precoz para poder así entrenar al niño de forma que adquiera estrategias para enfrentarse a las características de su déficit, entrenar a los padres y profesores en la comprensión de las características de este para que de esta forma no se produzca en el pequeño inadaptación al ámbito escolar, familiar o personal.

Tratamiento del déficit de atención

El tratamiento del déficit ha de abordarse de forma complementaria por diferentes profesionales.  Tratamiento farmacológico combinado con tratamiento psicológico.

El tratamiento psicológico consiste en el entrenamiento de la atención del niño para que este:

  1. Conozca el funcionamiento de su atención.
  2. Adquiera herramientas que le permitan mejorar la calidad de su atención.
  3. Desarrollo de la capacidad atencional; esto es, ganar en capacidad para mantener atención durante más tiempo.

Además de entrenar su atención, se entregan pautas a padres y a profesores para que realicen adaptaciones metodológicas con el niño.

Es responsabilidad de todos los profesionales que trabajan en y con la infancia participar y colaborar en la identificación de esta problemática, en el diagnóstico de esta y en la intervención sobre ella; para que no aparezca en el niño un trastorno.
Te dejamos aquí también nuestro vídeo publicado en el canal de YouTube de PSANIA donde podrás seguir nuestros consejos para hacerte la vida un poquito más fácil.

¿Qué hacer para tratar el deficit de atención?

El tratamiento del déficit de atención debe abordarse de forma individualizada y, en muchos casos, combinando diferentes medidas. Es fundamental comprender cómo se manifiestan las dificultades atencionales en cada persona y ofrecer psicoeducación a su entorno (familia y profesores), ya que esto ayuda a manejar mejor los síntomas y a aplicar estrategias útiles en el día a día.

A nivel de intervención, el tratamiento psicológico (por ejemplo, con enfoque cognitivo-conductual) permite entrenar habilidades como la organización, el autocontrol y la gestión de la conducta, además de trabajar aspectos emocionales y sociales. En algunos casos, puede ser necesaria la medicación, siempre supervisada por un profesional sanitario, para mejorar la atención y reducir la impulsividad.

Por último, los cambios en el estilo de vida y en el entorno también son una parte importante del proceso: rutinas estables, ejercicio regular, técnicas de relajación y adaptaciones en el aula (pausas, más tiempo, apoyo educativo) pueden marcar una gran diferencia. La combinación de estas medidas, ajustada a cada caso, suele ser la opción más eficaz.

¿Cómo saber si sufro deficit de atención?

Para saber si puedes estar ante un déficit de atención, es importante fijarse en si existen dificultades persistentes para mantener la concentración, organizar tareas, seguir instrucciones o terminar actividades, así como una tendencia a distraerse con facilidad y olvidar cosas cotidianas. En algunos casos, además, aparecen signos de hiperactividad o impulsividad, como inquietud constante, hablar en exceso, interrumpir o tener dificultad para esperar turnos.

Aun así, no basta con identificar algunos síntomas aislados. Para que exista un posible TDAH, estas dificultades suelen estar presentes desde la infancia, se mantienen en distintos contextos (casa, estudios o trabajo) y afectan de forma clara al rendimiento y a la vida diaria. Ante la sospecha, lo recomendable es realizar una valoración con un profesional cualificado, que podrá confirmar el diagnóstico mediante entrevistas y pruebas específicas y orientar el tratamiento más adecuado.

Niña en consulta durante una evaluación por trastorno por déficit de atención

¿Qué pasa si no se trata el déficit de atención?

No tratar el déficit de atención puede afectar de forma progresiva al rendimiento académico o laboral, ya que la dificultad para concentrarse, organizarse y finalizar tareas suele traducirse en frustración, bajo rendimiento y pérdida de motivación. Con el tiempo, esto puede repercutir también en la autoestima y en la forma en la que la persona se percibe a sí misma.

Además, cuando hay impulsividad o inquietud, pueden aparecer conflictos en las relaciones familiares y sociales, mayor estrés y dificultades para gestionar emociones. En algunos casos, y especialmente si no hay apoyo, aumenta el riesgo de conductas desadaptativas y de que aparezcan problemas asociados como ansiedad o depresión.

Por eso, la intervención precoz es clave: una valoración profesional y un tratamiento adecuado (psicológico y, si procede, médico) ayudan a reducir el impacto del trastorno y a mejorar la adaptación en casa, en el colegio o en el trabajo.

¿Cuál es la causa del deficit de atención?

La causa exacta del déficit de atención no se puede explicar por un único factor. En la mayoría de casos interviene una combinación de componentes genéticos y neurológicos, es decir, una mayor predisposición hereditaria junto con diferencias en el funcionamiento de áreas cerebrales relacionadas con la atención, el control de impulsos y la regulación de la conducta.

Además, existen factores ambientales que pueden aumentar el riesgo, como determinadas exposiciones durante el embarazo, la prematuridad o el bajo peso al nacer. También influyen aspectos del entorno (estrés, dinámicas familiares o escolares), no como causa directa, sino como elementos que pueden agravar los síntomas o dificultar su manejo.

Es importante aclarar que el déficit de atención no se debe a una “mala crianza” ni se explica únicamente por el contexto. Por eso, ante la sospecha, una valoración profesional es clave para entender qué está ocurriendo y orientar la intervención más adecuada.

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Preguntas frecuentes sobre tratamiento déficit de atención

¿Cómo sé si es déficit de atención o solo despistes normales?

Si las dificultades para atender son constantes, desde edades tempranas y aparecen en casa y en el colegio, conviene evaluarlo. Un profesional lo confirmará con indicadores de conducta y entrevistas.

¿Quién puede diagnosticar el déficit de atención (TDAH)?

El diagnóstico debe hacerlo un profesional cualificado (psicólogo/psiquiatra) tras una valoración completa. No se basa en una sola prueba, sino en varios indicadores y contexto.

¿Cuál es el tratamiento más eficaz para el déficit de atención?

Suele abordarse con tratamiento psicológico y, en algunos casos, medicación pautada por un médico. El objetivo es entrenar la atención y dar pautas a familia y profesores.

¿Qué pasa si no se trata el déficit de atención?

Puede afectar al rendimiento escolar, la autoestima y la convivencia familiar si no se interviene a tiempo. Un diagnóstico precoz ayuda a prevenir dificultades de adaptación y comportamiento.

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