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La (mala) costumbre de compararnos continuamente con los demás

compararnos con los demas
Contenido de este artículo

Compararnos con los demás

Existe una tendencia a pensar que por que ciertas personas puedan tener un físico agradable, unos bienes materiales determinados o una familia concreta, están sacando más provecho a su vida. Incluso, también podemos llegar a creer que seríamos más felices si tuviéramos el éxito que ellos tienen. Sin embargo, la realidad no es esa.

Es cierto que nuestra mente se pasa el día comparando de forma natural, pero no debemos olvidarnos de que la comparación se basa en el juicio y que al creer esos pensamientos, lo que hacemos es dividir la realidad en términos opuestos: bueno o malo, suficiente o insuficiente, éxito o fracaso, etc.

El sufrimiento de compararnos

Nuestra mente compara lo que es con lo que creemos que debería ser y la sensación continua de que hay algo que falta, genera sentimientos de carencia y de distanciamiento de los demás.

En cierto modo, la comparación genera una competitividad que no es sana, pues nos lleva a infravalorarnos o a ponernos por encima de los demás. El problema de la comparación es que no nos permite valorar aquello que hemos conseguido o aquello que tenemos, sino que contribuye a que minimicemos nuestros propios éxitos, resultando dañina para nosotros y para nuestra autoestima: nos lleva a rechazar quiénes somos y no nos ayuda a mejorar en aquello con lo que no estamos conformes.

Al compararnos, sea cual sea nuestra posición, sufrimos. Si estamos continuamente ansiando lo que tienen los demás nunca tendremos suficiente. Resulta un círculo vicioso que aboca a la infelicidad y
a la sensación permanente de no estar dónde tendría que estar y de no ser quién tendría que ser.
Ya sea que nos relacionemos con los demás desde la infravaloración o desde la superioridad, adoptamos ese rol perdiendo autenticidad, pues hay algo que tengo que esconder, ya sea el sentimiento de estar por debajo o por encima, y no muestro mi verdadero yo. Esto nos impide construir relaciones sólidas, de corazón a corazón, y nos hace llenar la vida de relaciones superficiales construidas por necesidad o conveniencia, al mismo tiempo que nos sentimos incomprendidos o desconectados.


Al compararnos, dejamos de vivir en la realidad y dejamos de vernos como somos, pues tenemos una idea de cómo se supone que debe ser nuestro presente y una imagen de cómo se supone que debemos ser. Ponemos la lupa en la carencia y acabamos pensando que algo en nuestra vida no ha ido bien o que algo en nosotros no está bien.


Habitualmente, en las comparaciones no aplicamos la regla de en igualdad de condiciones. Supongamos, por ejemplo, que un compañero de trabajo nuestro ha terminado ha tiempo la entrega de un informe, pero nosotros no. En ese momento, empezamos a hacer comparaciones dañinas para nosotros del tipo: él es mejor que yo, yo no soy igual de capaz o eficaz, no merezco este puesto tanto como él, etc. Sin embargo, quizás la situación actual de nuestro compañero es diferente a la nuestra, pero a la hora
de realizar esa comparación, se me olvida mirar la historia completa: he tenido que cuidar a mi hijo enfermo, he tenido varias reuniones de trabajo esta semana fuera de la ciudad, etc.


Cuando no tenemos en cuenta todos los elementos propios y de la otra persona, no vemos que probablemente la otra persona tenga ciertas fortalezas o habilidades que yo no tengo, pero que yo tengo otras que el de al lado no tiene. Simplemente, nos limitamos a coger de manera aislada aquello con lo que no estamos conformes de nosotros mismos y nos comparamos con las personas que sí destacan en eso. Por ejemplo, si considero que toco mal la guitarra y me comparo con una persona que es excepcional tocando la guitarra, concluiré que no tengo capacidad para ello. Actualmente, las redes sociales han generado un impacto tremendo en el desarrollo de las comparaciones, llevando a muchas
personas a concluir que su vida no es igual de buena o especial que la de otras personas, por ejemplo.

¿Qué podemos hacer para no caer en el acto de compararnos?

  1. Identifica en qué momentos te comparas, en qué contextos lo haces y cuál es el propósito que buscas conseguir a través de la comparación.
  2. Reflexiona acerca de si la comparación te ayuda a lograr aquello que quieres o te limita.
  3. Observa toda tu historia para poder ser más justo contigo mismo y entender por qué no has podido llegar a lograr algún objetivo determinado, así como para valorarte más a ti y todo lo que sí has logrado. Centrarte solamente en lo que te falta no te permite disfrutar de lo logrado
  4. Los objetivos que te marques es importante que salgan de ti mismo y no de la comparación externa.
  5. Desarrollar aceptación y compasión hacia ti mismo. La única forma verdadera de disfrutar de ser uno mismo es realmente ser uno mismo.

Conclusión sobre la costumbre de compararnos

Las comparaciones excesivas provocan un profundo malestar psicológico, pues detrás de ellas suele haber problemas de autoestima, obsesión por un canon de belleza, o autoexigencia y perfeccionismo. Si crees que necesitas ayuda profesional, desde Psania estaremos encantados de proporcionarte los servicios adecuados para que puedas trabajar en la recuperación de tu bienestar.

Preguntas frecuentes sobre compararnos con los demás

¿Qué pasa cuando nos comparamos con los demás?

Cuando nos comparamos con los demás, pueden ocurrir diversas reacciones y efectos, tanto a nivel emocional como psicológico. Aquí hay algunas de las posibles implicaciones de compararse con los demás:

Autoevaluación: La comparación con los demás a menudo lleva a una evaluación de uno mismo. Si percibimos que estamos a la par o por encima de los demás, puede generar satisfacción y autoestima. Sin embargo, si nos percibimos como inferiores, puede dar lugar a sentimientos de insatisfacción y baja autoestima.

Motivación o Desmotivación: Las comparaciones pueden servir como fuente de motivación para mejorar y alcanzar metas. Por otro lado, si constantemente nos sentimos inferiores, puede generar desmotivación y afectar nuestra confianza.

Bienestar emocional: Compararse en exceso puede contribuir a emociones negativas como la envidia, celos o frustración. Estas emociones pueden tener un impacto significativo en el bienestar emocional.

Perspectiva distorsionada: Las comparaciones a menudo no reflejan la realidad completa de la vida de las personas. Las redes sociales, por ejemplo, suelen mostrar momentos destacados y positivos, creando una imagen distorsionada que puede llevar a comparaciones poco realistas.

Falta de autenticidad: La constante comparación puede llevar a la falta de autenticidad, ya que las personas pueden sentir la presión de cumplir con ciertos estándares en lugar de ser ellas mismas.

Potencial para la mejora: Las comparaciones también pueden ofrecer oportunidades para el crecimiento personal y profesional al identificar áreas en las que podemos mejorar. Es importante, sin embargo, abordar estas áreas desde una perspectiva constructiva en lugar de autocrítica destructiva.

En general, mientras que las comparaciones pueden proporcionar información útil sobre nosotros mismos y nuestro entorno, es crucial manejarlas con cuidado y cultivar una mentalidad de crecimiento. Aprender a apreciar nuestras propias fortalezas y desafíos sin depender excesivamente de las comparaciones externas puede contribuir a un mayor bienestar emocional y satisfacción personal.

¿Por qué te comparas con los demás?

Esta simple pregunta encierra un universo complejo de motivaciones y patrones de pensamiento arraigados en la experiencia humana. La necesidad de compararnos con los demás a menudo surge de una combinación de factores sociales, culturales y personales. En un mundo impulsado por la competencia y las expectativas externas, es natural preguntarse qué impulsa este comportamiento y cómo afecta nuestra percepción de nosotros mismos.

La presión social para cumplir con ciertos estándares, la exposición constante a representaciones idealizadas en los medios y la búsqueda de validación externa son solo algunos de los elementos que contribuyen a esta tendencia. La comparación puede ser una forma de evaluar nuestro propio valor en función de las percepciones externas, pero ¿cómo influyen estas comparaciones en nuestra salud mental y bienestar emocional?

Reflexionar sobre esta pregunta puede abrir la puerta a una comprensión más profunda de nuestras motivaciones internas y proporcionar la base para abordar la costumbre de compararnos continuamente con los demás.

¿Qué problemas causan las comparaciones?


Las comparaciones constantes pueden dar lugar a una serie de problemas que afectan tanto la salud mental como el bienestar emocional. Aquí hay algunos de los problemas comunes asociados con la costumbre de compararse con los demás:

Baja Autoestima: Las comparaciones negativas a menudo conducen a una percepción disminuida de uno mismo, generando baja autoestima y una sensación de no ser lo suficientemente bueno.

Ansiedad: La constante comparación puede generar ansiedad, especialmente cuando se percibe una brecha entre lo que uno es y lo que se percibe que debería ser.

Depresión: La comparación constante y la sensación de no alcanzar ciertos estándares pueden contribuir a sentimientos de tristeza y desesperanza, contribuyendo al desarrollo de la depresión.

Envidia y Celos: Las comparaciones a menudo llevan a la envidia y los celos, lo que puede afectar las relaciones interpersonales y generar resentimientos.

Insatisfacción Perpetua: Las personas que se comparan constantemente pueden experimentar una sensación perpetua de insatisfacción, ya que siempre hay algo o alguien que parece estar por encima.

Falta de Autenticidad: La necesidad constante de compararse puede llevar a una falta de autenticidad, ya que las personas pueden esforzarse por cumplir con ciertos estándares en lugar de ser genuinas.

Riesgo de Burnout: Las comparaciones excesivas pueden conducir al agotamiento emocional y físico, ya que las personas se esfuerzan por mantener estándares inalcanzables.

Dificultades en las Relaciones: La comparación constante puede afectar negativamente las relaciones interpersonales, ya que las personas pueden sentirse inadecuadas o resentidas hacia los demás.

Falta de Gratitud: Las personas que se comparan constantemente pueden tener dificultades para apreciar y estar agradecidas por sus propias experiencias y logros.

Limitación del Crecimiento Personal: La comparación constante puede actuar como una barrera para el crecimiento personal, ya que las personas pueden evitar desafíos por temor a no estar a la altura de los demás. Abordar estos problemas implica tomar conciencia de la tendencia a compararse, cultivar la autoaceptación y adoptar una perspectiva más saludable sobre el propio valor y logros.

¿Cómo afectan las comparaciones a la autoestima?


Las comparaciones constantes pueden tener un impacto significativo en la autoestima de una persona. Aquí se describen algunas formas en las que las comparaciones pueden afectar negativamente la autoestima:

Autoevaluación Negativa: Las comparaciones a menudo conducen a una autoevaluación negativa, especialmente cuando alguien se percibe como inferior en ciertos aspectos en comparación con los demás.

Sentimiento de Inadecuación: Cuando las personas se comparan y sienten que no cumplen con ciertos estándares, puede surgir un sentimiento de inadecuación, lo que afecta directamente la percepción de su propio valor.

Búsqueda de Validación Externa: Aquellos que se comparan constantemente pueden depender en exceso de la validación externa para sentirse valiosos, lo que puede conducir a una autoestima frágil.

Autoexigencia Perfeccionista: Las comparaciones pueden alimentar la autoexigencia perfeccionista, donde las personas se esfuerzan por alcanzar estándares imposibles, afectando negativamente la autoestima cuando no se cumplen.

Desvalorización de Logros Personales: La atención constante en lo que otros han logrado puede llevar a la desvalorización de los propios logros, ya que se comparan con un ideal inalcanzable.

Ciclo de Autocrítica: Las comparaciones pueden desencadenar un ciclo de autocrítica constante, donde las personas se juzgan duramente a sí mismas y se centran en sus supuestas deficiencias.

Miedo al Rechazo: Las personas que se comparan constantemente pueden temer el rechazo, ya que su autoestima está vinculada a la forma en que creen que son percibidas por los demás.

Impacto en la Imagen Corporal: Las comparaciones relacionadas con la apariencia física pueden afectar la imagen corporal, contribuyendo a problemas de autoestima relacionados con la percepción del propio cuerpo.

Dificultades en la Toma de Decisiones: Aquellos con baja autoestima debido a comparaciones constantes pueden tener dificultades para tomar decisiones, ya que dudan de sus propias capacidades y elecciones.

Desconfianza en Uno Mismo: La comparación constante puede minar la confianza en uno mismo, llevando a la desconfianza en las propias habilidades y decisiones. Es fundamental abordar las comparaciones desde una perspectiva más saludable, centrándose en la autoaceptación, la gratitud por los propios logros y el reconocimiento de la unicidad individual. La construcción de una autoestima saludable implica dejar de medir el propio valor en relación con los demás y comenzar a apreciar y respetar la propia valía intrínseca.

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